Mientras crecen tensiones diplomáticas con Perú, expertos advierten que el río se desvía y la ciudad podría perder su acceso fluvial.
Noticias Colombia.
A menos de cinco años del 2030, una amenaza silenciosa pero devastadora se cierne sobre Leticia, la capital del Amazonas colombiano: la posible pérdida total de su conexión directa con el río Amazonas.
Lo que parece una disputa limítrofe por la isla Santa Rosa es, en realidad, la punta de un iceberg que combina tensiones diplomáticas, transformaciones geográficas y décadas de omisión estatal.
El presidente Gustavo Petro denunció esta semana que el gobierno peruano habría invadido territorio colombiano al crear el distrito de Santa Rosa mediante una ley interna, sin consultar a Colombia.
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Según Bogotá, esto vulnera el tratado de límites de 1929. Perú respondió afirmando que la isla siempre ha estado bajo su jurisdicción y rechazó las acusaciones.
Sin embargo, el verdadero conflicto no es político, sino geográfico e hidrológico. El profesor Santiago Duque, coordinador del Laboratorio de Gestión de Humedales de la Universidad Nacional sede Amazonía, explicó en Mañanas Blu que el río Amazonas se está desplazando hacia el lado peruano por procesos naturales de sedimentación.
“Para 2030, Leticia podría perder completamente su acceso al río. En 1993, el 30 % del caudal pasaba por Colombia. Hoy, solo el 19 %”, alertó Duque.
Este fenómeno se debe a que cuando el río pierde velocidad, deposita sedimentos, los cuales forman islas que bloquean el paso del agua en los canales colombianos. Actualmente, Leticia solo tiene acceso al río entre abril y junio (época de crecientes). El resto del año, los habitantes deben cruzar a Brasil o Perú para llegar al Amazonas.
Lo que está en juego
Leticia depende en un 100 % del río Amazonas para el transporte, el comercio, la pesca, el turismo y el abastecimiento. No hay vías terrestres que conecten Leticia con el resto del país. Si el río se pierde, la ciudad quedará aislada durante la mayor parte del año. Como dijo Duque: “Leticia sin río es una ciudad sin alma.”
Una solución ignorada desde 2007
Desde hace más de quince años, el Instituto Nacional de Vías (INVÍAS) conoce una solución técnica: dragar el canal de Nazaret, ubicado 20 km aguas arriba, para redirigir parte del caudal hacia los brazos colombianos. Sin embargo, ningún gobierno ha ejecutado el proyecto.
“Desde 2007 existe una solución sobre la mesa. No se hizo entonces y hoy costará más, pero todavía se puede actuar”, insistió Duque.
Más allá de una isla: una nueva geografía
El tratado de límites entre Colombia y Perú fue firmado cuando el río tenía una configuración diferente. Hoy, el Amazonas ha cambiado su curso, ha creado nuevas islas y ha transformado la geografía regional. Según expertos, el conflicto actual exige una mirada técnica y científica, no solo política.
“No se trata de pelear por una isla. Se trata de entender que el río ha cambiado, y sobre esa base, construir acuerdos que beneficien a ambos países.”
¿Qué se propone?
Reactivar la Comisión Mixta Permanente de Fronteras (COMPERIF) entre Colombia y Perú. Aplicar criterios técnicos como el thalweg (línea de mayor profundidad) para redefinir soberanías fluviales. Convocar una mesa de trabajo binacional con Brasil como garante. Ejecutar obras urgentes de dragado para recuperar caudal colombiano.
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