El proceso contempla inspecciones, estudios especializados y una decisión técnica según las condiciones de cada inmueble.
Noticias Cali.
Tras el terremoto del pasado 10 de agosto, en Cali continúa el proceso técnico para establecer las condiciones de las edificaciones que sufrieron algún tipo de afectación. El procedimiento no contempla una decisión general para todos los inmuebles: cada estructura debe ser analizada de acuerdo con el nivel y las características de los daños encontrados.
La evaluación se desarrolla de manera progresiva y busca establecer, con criterios técnicos, cuáles edificaciones pueden ser intervenidas para recuperar su estabilidad y cuáles presentan condiciones que podrían comprometer la seguridad de quienes permanecen en ellas o de las personas que se encuentran en sus alrededores.
Una primera revisión permitió identificar los inmuebles que requerían estudios especializados
El proceso comenzó con inspecciones visuales realizadas por ingenieros y arquitectos, quienes revisaron las condiciones generales de las edificaciones y determinaron cuáles necesitaban una evaluación más profunda.
Esta primera aproximación permitió establecer una priorización de los inmuebles según las afectaciones observadas y el nivel de riesgo que pudieran representar.
Actualmente, el procedimiento se encuentra en una segunda fase, concentrada especialmente en las estructuras con mayores daños o en aquellas donde existe la posibilidad de un eventual colapso.
En estos casos se requiere la participación de profesionales con conocimientos específicos. Ingenieros estructurales, geotecnistas y patólogos adelantan estudios más detallados para determinar qué está ocurriendo con cada inmueble y cuáles son sus condiciones reales.
Los stickers permiten identificar la condición de las edificaciones
Como parte de las inspecciones se implementó un sistema de stickers de identificación, mediante el cual se deja una señal visible sobre la condición encontrada durante la revisión.
La marcación busca facilitar la identificación de las estructuras evaluadas y orientar las medidas de seguridad que correspondan según los resultados obtenidos.
Sin embargo, el proceso todavía no ha terminado. Hay edificaciones que permanecen pendientes de evaluación, mientras que las revisiones continúan de acuerdo con una priorización basada en los niveles de riesgo.
Esto significa que la ausencia de una evaluación inmediata no constituye por sí misma una determinación sobre el estado definitivo de una estructura.
La tercera fase determinará qué hacer con cada inmueble
Una vez concluyan las evaluaciones especializadas, el proceso entra en una tercera etapa: definir la intervención que necesita cada estructura.
Los resultados técnicos pueden conducir a diferentes escenarios. Algunas edificaciones podrían ser recuperadas mediante reforzamientos estructurales u otras obras de intervención, dependiendo de las condiciones encontradas.
En otros casos, si los estudios establecen que una estructura no puede ser recuperada técnicamente y representa un riesgo para la vida, la demolición puede convertirse en una medida necesaria.
Por eso, una edificación que haya resultado afectada por el terremoto no debe entenderse automáticamente como una estructura destinada a ser demolida. La determinación depende de los estudios realizados y de las condiciones particulares de cada inmueble.
El secretario de Gestión del Riesgo de Emergencias y Desastres, Ricardo Peñuela, explicó que las decisiones deben seguir un procedimiento técnico antes de establecer una eventual demolición.
“Antes de demoler, debemos evaluar, determinar las condiciones de cada estructura y establecer técnicamente cuál es la intervención que requiere”.
De esta manera, el futuro de las edificaciones afectadas se definirá a partir de evaluaciones especializadas y no únicamente por la apariencia de los daños visibles. La prioridad del proceso es establecer qué medidas permiten reducir los riesgos y proteger la vida de las personas.





























