Aunque algunas personas ya han recibido la devolución de sus entradas otros todavía luchan por una respuesta por parte de los organizadores del festival Jamming en Ibagué.
Noticias Colombia.
En el año 2022 se prometía uno de los festivales más grandes que quedaría para la historia, se trataba del Jamming Festival en Ibagué, sin embargo, esto no se cumplió dejando a más de uno de manos cruzadas. No solo espectadores que pagaron entradas, pasajes, reservaciones de hoteles, también a cientos de emprendedores, comerciantes, vendedores ambulantes. Este hecho no solo dejo con la ilusión a más de 150 mil personas que asistirían al Jamming Festival con su cancelación repentina. También varios comerciantes y establecimientos gastronómicos viven su propio viacrucis con deudas entre los 50 y 70 millones de pesos. "El alquiler de ese hangar, eso vale como 30 millones de pesos, el alquiler del piso, la mercancía yo creo que suma 50 millones de pesos, aproximadamente, pero hasta el momento no nos han dado respuesta", narra un comerciante afectado. Son muchos los daños y perjuicios generados por este evento del cuál no han logrado reponerse. "La inversión total de los insumos y cumplir con las especificaciones técnicas que pedían costo alrededor de 74 millones de pesos. Hace 6 meses el abogado de Buena Vibra nos llama para llegar a un acuerdo de tres millones de pesos y que firmáramos una paz y salvo, pero no accedimos a ese acuerdo", explicó Henry Aya, propietario Burger 24.
¿Cómo ha respondido Buena Vibra?
Es importante tener claro que "Buena Vibra" es la empresa organizadora y desde el principio se acogieron a los plazos establecidos por el decreto 818 del 2020, en el marco de la emergencia del COVID-19.
Es por ello, que cuentan con un plazo para responder hasta el 30 de junio de 2023.
Pero también indican que el dinero del evento está en manos de los artistas. "Ya hay requerimientos intentando que devuelvan el dinero que tienen por un servicio que al final no prestaron", dijo Marlon Díaz, abogado de Buena Vibra Eventos. Le puede interesar: DMG, el Jamming, inversión en Daily Cop y Viva Air: «Las tumbadas que le pegan a la gente en Colombia», dicen en redes Por su parte, el representante legal de la empresa organizadora de este festival dijo que se mantiene en la voluntad de poder negociar con los afectados.
Las dudas sobre el Festival Jamming
La revista Rolling Stone explicó las dudas que había en ese momento sobre este gran evento, que además ponían en el ojo del huracán a las autoridades locales y hasta nacionales, sobre la vigilancia y control en la convocatoria de un evento de esta magnitud.
«Mientras un evento como Estéreo Picnic necesita más de 40 marcas que lo apoyan para hacerse realidad, el Jamming solo anunció un patrocinador en la misma semana del evento», señala la revista. Por ejemplo, el 16 de marzo se conoció que se le daba la autorización desde el municipio. Pero el evento, era en una semana. Además:
La misma Superintendencia de Industria y Comercio encargada de vigilar y fiscalizar los manejos de este tipo de eventos, tampoco nunca se pronunció. Una gran cantidad de presentaciones, bandas, artistas, eventos que se iban a realizar en estos tres días, llamaban la atención de muchos que estuvieron tratando de contactarse con los organizadores para obtener respuesta. Nunca las hubo.
Ni al alcalde le contestaron
Fue hasta el 16 de marzo que al Festival Jamming, cuando ya parte de la ciudad se había ‘aprovisionado’ e invertido en torno al evento, la Alcaldía de Ibagué le otorgó el permiso. Esa fue una de las fuertes críticas no solo a los organizadores. El alcalde Andrés Hurtado fue quien informó que le habían comentado que el festival se cancelaba. No lo confirmaba porque él, no había podido hablar con la organización. No le respondieron desde Jamming al burgomaestre ibaguereño para explicar la siuación. «Le exigimos al empresario que regrese el dinero a las personas», reclamaba Hurtado. La ciudad de Ibagué, estaba preparada para todo el fin de semana con sus comerciantes, empresarios, emprendedores y hasta vendedores ambulantes, muchos que incluso tenían previsto viajar desde otras zonas del país. Una ciudad con una de las más altas tasas de desempleo en el país, que veía en este festival un respiro. Y se convirtió en una pesadilla.