La cría nació en Cundinamarca gracias a un proceso científico controlado que incluyó incubación asistida y tecnología especializada, como parte de una alianza entre la CAR y la Fundación Parque Jaime Duque para proteger al cóndor andino.
Noticias Colombia.
El nacimiento de Cattleya representa un nuevo avance en la conservación de una especie en riesgo de extinción, en medio de un programa que combina ciencia, educación ambiental y trabajo institucional en Colombia.
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En una instalación altamente controlada, lejos de las montañas y los abismos donde suele habitar el cóndor andino, se registró un acontecimiento que los especialistas consideran un hito: el nacimiento de Cattleya, una nueva cría de esta especie emblemática en peligro de extinción.
El ejemplar nació en Cundinamarca gracias a un trabajo conjunto entre la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) y la Fundación Parque Jaime Duque, una alianza que ha permitido fortalecer los esfuerzos de conservación del cóndor de los Andes en Colombia.
El proceso no fue casual ni natural en su totalidad. Durante aproximadamente dos meses, el huevo atravesó una fase de preeclosión bajo vigilancia permanente. En este periodo, cualquier mínima alteración en la temperatura o la humedad podía comprometer el desarrollo del embrión. Por eso, el equipo técnico mantuvo un control estricto y ajustó variables clave para asegurar su evolución.
fotos Fundación Jaime Duque Fotos Fundación Jaime Duque
A medida que se acercaba el momento del nacimiento, los especialistas realizaron una serie de intervenciones delicadas: disminución progresiva de la temperatura, suspensión del sistema automático de volteo del huevo y estímulos controlados, incluso vibraciones suaves sobre la cáscara, con el fin de favorecer la respuesta natural del embrión.
Apoyo de expertos para Cattleya
La etapa final, considerada la más crítica, fue la eclosión asistida. En este punto, la intervención humana resultó determinante para ayudar a la cría a romper el cascarón sin poner en riesgo su vida. Una vez nacida, Cattleya recibió atención inmediata y fue trasladada a incubadoras especiales, donde comenzó su fase neonatal bajo supervisión constante.
De acuerdo con la CAR, el proceso fue posible gracias a equipos de alta tecnología, como incubadoras de precisión, sistemas digitales de control de temperatura y humedad, monitores de frecuencia cardíaca para huevos y herramientas de apoyo comportamental como títeres de cóndor, utilizados para la crianza inicial.
El director de la entidad, Alfred Ballesteros, destacó que esta infraestructura fue fundamental para garantizar condiciones óptimas de desarrollo. Según explicó, el objetivo fue recrear un entorno seguro y científicamente controlado que aumentara las probabilidades de supervivencia de la especie.
Cattleya se suma a otras dos crías de cóndor nacidas durante el año 2025, un avance que, aunque modesto frente al grave panorama de la especie, representa un logro significativo en materia de conservación.
Protección de la Biodiversidad
El proyecto, que supera los 428 millones de pesos en inversión, ha sido posible gracias a la articulación entre la CAR y la Fundación Parque Jaime Duque. Mientras la autoridad ambiental ha enfocado su labor en procesos de educación y sensibilización comunitaria, la fundación ha liderado el componente técnico y científico, desde la incubación hasta la crianza de los polluelos.
Más allá del componente tecnológico, la iniciativa también busca acercar a las comunidades a la protección de la biodiversidad, promoviendo el conocimiento sobre especies como el cóndor andino y el oso andino, ambas afectadas por la pérdida de hábitat y la presión humana.
Aunque el nacimiento de Cattleya representa una noticia alentadora, los expertos insisten en que el desafío sigue siendo enorme. La supervivencia del cóndor andino continúa amenazada, y cada nuevo ejemplar es una señal de esperanza dentro de un panorama aún frágil.