Dormir poco o tener un sueño de mala calidad puede afectar el cerebro, el corazón, el estado de ánimo y hasta las defensas.

Noticias Colombia.

Levantarse cansado, tener dificultades para concentrarse o sentirse de mal humor puede parecer algo normal después de una mala noche. Sin embargo, cuando dormir mal se vuelve una constante, las consecuencias pueden afectar seriamente la salud física y mental.

Especialistas en medicina del sueño coinciden en que el descanso es una necesidad biológica tan importante como la alimentación o la hidratación. Mientras una persona duerme, el cuerpo realiza procesos fundamentales para recuperar energía, fortalecer las defensas y mantener el buen funcionamiento del cerebro.

Primero, el cerebro empieza a resentirse

Uno de los primeros órganos afectados por la falta de sueño es el cerebro.

Cuando una persona duerme menos de lo necesario, disminuye su capacidad para concentrarse, recordar información y tomar decisiones. También pueden aparecer problemas de atención, olvidos frecuentes y una sensación constante de agotamiento mental.

A esto se suma un mayor riesgo de sufrir cambios en el estado de ánimo, irritabilidad, ansiedad e incluso síntomas asociados a la depresión.

Además, el cuerpo pierde capacidad de recuperación

Dormir es el momento en el que el organismo realiza buena parte de sus procesos de reparación. Cuando el descanso es insuficiente, las defensas pueden debilitarse y el cuerpo se vuelve más vulnerable a infecciones y enfermedades.

Por esta razón, las personas que duermen poco suelen enfermarse con mayor frecuencia y tardar más tiempo en recuperarse.

El corazón también puede verse afectado

Los problemas de sueño no solo generan cansancio.

Diversas investigaciones han encontrado una relación entre la falta de descanso y un mayor riesgo de hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares y accidentes cerebrovasculares.

Durante el sueño, la presión arterial y la frecuencia cardíaca disminuyen de manera natural. Cuando ese proceso se altera de forma constante, el sistema cardiovascular puede verse sometido a un esfuerzo adicional.

Incluso el peso puede aumentar

Muchas personas desconocen que dormir mal también puede influir en el peso corporal.

La falta de sueño altera hormonas relacionadas con el apetito, aumentando la sensación de hambre y el deseo de consumir alimentos altos en azúcar y grasas. Por eso, varios estudios han encontrado una asociación entre el sueño insuficiente y un mayor riesgo de sobrepeso y obesidad.

Entonces, ¿cuántas horas debería dormir una persona?

Aunque las necesidades pueden variar según la edad y las condiciones de salud, los expertos recomiendan que los adultos duerman entre siete y nueve horas por noche.

Más importante que la cantidad de horas es la calidad del descanso. Dormir varias veces durante la noche, despertarse constantemente o no alcanzar un sueño profundo también puede afectar la salud.

Finalmente, las señales de alerta

Los especialistas recomiendan consultar con un profesional cuando aparecen síntomas como cansancio permanente, somnolencia durante el día, dificultades para concentrarse, ronquidos intensos o despertares frecuentes durante la noche.

Dormir bien no es un lujo ni una pérdida de tiempo. Es una necesidad que influye directamente en la salud, el rendimiento diario y la calidad de vida. Por eso, si el cuerpo lleva tiempo enviando señales de agotamiento, tal vez sea momento de prestar más atención a lo que ocurre cada noche mientras intenta descansar.