La tradición de pedir la bendición en Colombia aún se conserva, pero señalan que con el cambio generacional, se ha disminuido.
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En Colombia, la tradición de pedir la bendición, o "dar la bendición", sigue siendo un pilar importante en la vida cotidiana de muchas familias. Esta práctica, que implica que los hijos o los nietos soliciten la bendición de los mayores antes de salir de casa o iniciar el día, como acto de respeto.
La costumbre de pedir la bendición tiene raíces en la influencia de las tradiciones españolas y católicas, y se ha mantenido viva a lo largo de los años en distintas regiones de Colombia, así como Venezuela.
Generalmente, esta tradición se manifiesta cuando los jóvenes se inclinan y piden la bendición de los abuelos, padres o figuras mayores en la familia, quienes responden con una frase de bendición, como "Dios te bendiga" o "Que te vaya bien".
Aunque la esencia de esta práctica permanece, su presencia en la vida diaria ha mostrado signos de cambio. En los entornos urbanos y en las generaciones más jóvenes, la tradición puede ser menos rígida o incluso ocasional.
A pesar de estas transformaciones, la tradición sigue siendo un símbolo de cohesión familiar y respeto intergeneracional en muchas comunidades. En áreas rurales y en contextos más tradicionales, pedir la bendición es un acto que se conserva.
Inicialmente, quien lo pedía se ponía de rodillas y juntaba las manos. Luego, de pie juntando las manos, y ahora, con la petición en voz alta.
El diálogo para requerir la bendición, se plantea en la siguiente forma:
– ¡Mamá (o papá, abuelo, padrino, etc) dame la bendición! – La persona aludida: ‘Que Dios te bendiga’.
Pedir la bendición es solicitar de alguien, a quien se respeta, que sea intermediario de él ante Dios, de su solicitud de protección y amparo.
En la Biblia (Génesis 27, 28 y 29) se indica que Jacobo le pidió la bendición a su padre Isaac para obtener de él algo que le correspondía otorgar al primogénito, Esaú.
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