El proyecto de Gamero no despega y la derrota en Bogotá vuelve a preocupar por la permanencia.
Noticias Cali.
La preocupación volvió a instalarse en el Deportivo Cali. La derrota 3-2 ante Internacional de Bogotá no solo significó un nuevo tropiezo deportivo, sino que reactivó el temor silencioso que ronda al club desde hace varias temporadas: el descenso. La ilusión de reconstrucción sigue viva, pero los resultados no acompañan y la hinchada empieza a mirar nuevamente la otra tabla.
El Cali cayó en Bogotá en un partido intenso, disputado y cambiante. El equipo de Alberto Gamero comenzó ganando, pero en cuestión de minutos perdió el control y vio cómo el rival le dio vuelta al marcador para sellar el 3-2 definitivo.
Más allá del resultado, el golpe fue emocional. El equipo mostró momentos de buen fútbol, pero volvió a evidenciar fragilidad, falta de control y problemas para sostener ventajas.
Con esta derrota, el conjunto azucarero quedó con 7 puntos en el torneo, confirmando una campaña irregular.
La otra tabla vuelve a aparecer
El problema no es solo el presente inmediato. La acumulación de campañas irregulares mantiene al Cali en zona de riesgo en la tabla del descenso, una presión constante que condiciona cada resultado.
Tras la última jornada, el equipo volvió a quedar comprometido en la lucha por la permanencia, mientras otros rivales directos sumaron. En paralelo, la fecha dejó movimientos importantes en la liga que aumentan la presión sobre el cuadro verdiblanco, obligándolo a sumar con urgencia para evitar complicaciones mayores.
El equipo de Gamero no encuentra estabilidad. Alterna triunfos, empates y derrotas sin continuidad. En sus últimos seis partidos registra dos victorias, dos empates y dos derrotas, un rendimiento insuficiente para alejarse del peligro.
La tendencia preocupa: el Cali compite, genera opciones y por momentos domina, pero no logra consolidar resultados ni sostener una identidad clara.
El proyecto Gamero: números que no convencen
La expectativa con la llegada de Alberto Gamero era alta, pero los resultados no han sido consistentes. En una racha reciente de diez partidos, el equipo apenas ganó uno, empató dos y perdió siete, lo que representa un rendimiento muy bajo.
Estos números reflejan el principal problema del proceso: el Cali no logra despegar, ni deportiva ni emocionalmente, y sigue sin consolidar una idea que se traduzca en resultados sostenidos.
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A pesar de la preocupación, el club mantiene su apuesta por reconstruirse. La llegada de refuerzos y la expectativa alrededor del frente ofensivo alimentan la ilusión de una reacción, pero por ahora el impacto no se refleja en la tabla ni en el rendimiento colectivo.
El equipo muestra destellos, pero sigue sin convertir esa ilusión en resultados reales.
La hinchada vuelve a inquietarse
El sentimiento en el entorno azucarero mezcla esperanza y temor. La derrota en Bogotá no fue solo un resultado más: fue el recordatorio de que el descenso sigue siendo una amenaza real.
El Cali no está hundido, pero tampoco está tranquilo. Y cuando la tranquilidad no llega, la preocupación vuelve a instalarse.
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