Los hermanos Andrés y Fernando utilizaron los insumos que tenían disponibles y convocaron ayuda a través de redes sociales. La iniciativa sumó voluntarios y empresas que todavía siguen aportando.
Noticias Cali.
Andrés y Fernando, de Cocina 7, tenían todo listo para comenzar su jornada cuando ocurrió el terremoto el pasado 10 de agosto. Ese día se quedaron sin gas, agua, energía e internet y, por seguridad de su equipo, decidieron no operar. Sin embargo, al conocer la magnitud de la emergencia, comenzaron a pensar cómo podían ayudar.
“Quedamos mi hermano y yo aquí en cocina como pensando, bueno, de qué forma podemos ayudar a la gente en estos momentos”, contó uno de los hermanos. Al principio consideraron desplazarse a las zonas afectadas para remover escombros, pero finalmente entendieron que podían aportar desde lo que mejor saben hacer: cocinar.
Cocina 7 puso sus recursos al servicio de los damnificados
Los hermanos decidieron utilizar los insumos que habían comprado para las ventas de esa semana y ponerlos al servicio de la emergencia. Como todavía no tenían energía en su cocina, buscaron un lugar donde pudieran comenzar rápidamente y luego difundieron la iniciativa a través de sus redes sociales.
La respuesta no tardó en llegar. Amigos, familiares, clientes, proveedores, empresas y voluntarios comenzaron a ofrecer su ayuda. “A partir de ese momento las personas nos empezaron a escribir, nos empezaron a ofrecer su ayuda”, explicó uno de los hermanos. Así, lo que comenzó como una iniciativa familiar fue creciendo con el apoyo de muchas personas.
Durante los primeros días llegaron a enviar más de 2.500 platos de comida. Ahora preparan desayunos, almuerzos y cenas para más de 100 personas en la zona de Chiminangos, además de llevar alimentos a familias damnificadas, rescatistas, bomberos, policías y personas que permanecen en clínicas.
La iniciativa necesita donaciones para continuar
Cocina 7 cuenta con un equipo de más de 20 personas y también recibe el apoyo de voluntarios que ayudan a preparar y empacar los alimentos. Incluso los padres de Andrés y Fernando se sumaron a las jornadas. Sin embargo, los recursos comienzan a ser más limitados y entre las principales necesidades están las proteínas, como pollo y cerdo.
Los hermanos también buscan mantener las ventas habituales del negocio para sostener a su equipo y, al mismo tiempo, continuar con las donaciones. “Las ventas son muy importantes en este momento, también para continuar con la iniciativa de donación y así poder seguir ayudando a las familias damnificadas”, señalaron.
Para Andrés y Fernando, la experiencia dejó claro que una iniciativa no puede sostenerse sola. “Solos no hubiéramos podido”, reconocieron al destacar el apoyo de quienes se fueron sumando durante los días posteriores al terremoto.
La ayuda, aseguran, no debería quedarse únicamente en los primeros días de la emergencia. Los damnificados todavía enfrentan necesidades y Cocina 7 espera continuar aportando desde sus fogones mientras pueda hacerlo. Lo que comenzó con una pregunta entre dos hermanos terminó convirtiéndose en una cadena de manos que decidió cocinar para ayudar.
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