Noticias Colombia.
Desde muy niña la joven soñó con hacer parte de las tropas del Ejército de Colombia.
Julieth Paola Pushaina Epiayú, es una joven nacida en el municipio de Barrancas, pertenece que a la comunidad indígena Zhaino y que hoy hace historia en el Ejército de Colombia. La wayuú de 25 años se convirtió en la primera mujer de esta étnia en hacer parte de las Fuerzas Militares de nuestro país. Julieth es cabo tercero del Ejército.
Así la presentó en el mes de marzo el Ejército Nacional en su cuenta de Twitter: "Con mucho orgullo y respeto por las comunidades indígenas, que son nuestros hermanos mayores, hoy, la cabo tercero viste una manta wayuú como digna representante del Ejército Nacional y de las comunidades ancestrales".
Ella desde muy niña siempre soñó con incorporarse a las filas del ejército debido a que su hermano hizo parte de este y murió visitiendo el uniforme de soldado en medio de una emboscada en Arauca. Este triste espisodio en su vida ocurrió cuando ella apenas tenía 12 años.
Ahora, con su sueño cumplido piensa que es un gran paso y un gran apoyo para su comunidad: "Estoy logrando lo que siempre he querido, ayudar a mi comunidad. Sin en Ejército no habría podido ayudarlos a ellos tampoco". Y agregó: "Para ellos he sido ejemplo y se sienten muy orgullosos de mí". Además, se siente muy feliz de poder portar su manta de cuadros pixelados como uniforme:
Añade que en el Ejército ha encontrado apoyo por parte de su comandante: "En el Ejército he contado con un excelente comandante que me ha ayudado mucho. Esto lo hago con amor, queremos llegar a las comunidades a dónde nadie llega". Por último, señala que no ha sido nada fácil para ella este logro. "No ha sido fácil, pero cada dificultad es algo que se puede aprovechar como una oportunidad. Actualmente soy cabo tercero y soy la primera mujer wayúu, la primera de mi étnia en toda la historia del Ejército Nacional de formar en sus fila". Foto de portada: @Ejército de Colombia
Le puede interesar: Mujeres Wayuu piden respeto y explican que es la dote, “la mujer wayuu no se vende”