Debido a la lejanía, la profesora pasa las noches en la misma escuela, donde no hay internet ni televisión.

Noticias Colombia.

En las montañas del Páramo de Pisba, Boyacá, se encuentra una historia que refleja el verdadero sentido de vocación y amor por la educación. La historia de Johana Sora Sánchez, una profesora que, a pesar de las dificultades, no se da por vencida y viaja kilómetros cada semana para enseñar a dos hermanitos, los únicos estudiantes de la escuela El Cadillal, un pequeño plantel educativo situado en una zona rural y montañosa de Boyacá.

Johana, madre de un niño de dos años, deja a su pequeño en Duitama para emprender un arduo viaje que la lleva hasta la escuela. Un equipo de Noticias Caracol llegó hasta ese lugar para conocer de cerca la historia.

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El trayecto no es fácil. Primero viaja en carro por aproximadamente dos horas por una carretera en condiciones no tan buenas, y luego debe continuar a pie durante una hora más, en una caminata que desafía las montañas y el clima de la región. Sin embargo, este esfuerzo es insignificante para ella si se compara con el amor que siente por su trabajo y por sus dos alumnos, Ángel David y William Javier, quienes son su "principal motivación".

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Los hermanitos Vega también enfrentan grandes desafíos. Antes de asistir a clases, ayudan en las labores del campo y, diariamente, deben caminar 30 minutos para asistir a clase, a veces bajo condiciones climáticas difíciles.

La dedicación de estos niños refleja su deseo de aprender, y el esfuerzo de la profesora Johana se ve reflejado en su constante motivación para enseñarles, pese a las limitaciones. "Todo lo que uno hace, aunque sea difícil o requiera esfuerzo, algún día tendrá una recompensa", dijo Johana a Noticias Caracol, destacando el sacrificio que ella y sus alumnos hacen por la educación.

Una escuela sin conexión a internet

La escuela El Cadillal no tiene acceso a internet, ni señal celular, ni televisión. La falta de recursos tecnológicos es una gran barrera para estos niños, quienes, a pesar de su entusiasmo por aprender, apenas conocen el funcionamiento básico de un computador. "Ellos no saben cómo se utiliza internet, y apenas saben prender un computador", explica Johana, quien lucha cada día por ofrecerles una educación de calidad con los recursos limitados de los que dispone.

Los padres de Ángel y William, conscientes del sacrificio y dedicación de la profesora Johana, agradecen su labor. "Felicitarla, ha venido a darle clases a mis hijos y ha estado pendiente de mis chinitos", expresó Gloria Vega, madre de los niños.

La historia de Johana Sora Sánchez es un testimonio de cómo el amor por la enseñanza y la dedicación a los estudiantes pueden superar cualquier obstáculo. A pesar de las dificultades, Johana sigue firme en su compromiso con la educación, brindando a los hermanos Vega la oportunidad de un futuro mejor, mientras lucha por cambiar la realidad de la educación rural en Colombia.

Aquí está el reportaje completo de Noticias Caracol sobre la historia.

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