Momentos de mucha tensión, angustia y dolor.
Noticias Colombia.
Magola Valencia ofreció un estremecedor relato sobre los momentos vividos el 26 de julio, día en que ocurrió el trágico hecho que involucra a Silvana Torres. Según narró en su testimonio, ella se encontraba en el centro de la ciudad con su hija cuando recibió una llamada de María Eugenia, hermana de Silvana, pidiéndole encontrarse en el apartamento. Minutos después, una vecina la alertó de que había un despliegue de policías y un gran alboroto en el bloque donde residía, lo que encendió sus alarmas.
Al no poder comunicarse con su nieta ni con otra hija que vive en el segundo piso, Magola tomó un taxi apresuradamente. “Cuando llegamos, había mucha gente gritando que ‘mátenla, que se muera’”, recordó. Ante esa escena, expresó su indignación por los deseos de muerte que escuchó: “¿Por qué hacen eso? Nosotros no somos Dios ni jueces para desear la muerte a nadie”.
En medio del caos, Valencia describió que Silvana tuvo que fingir estar inconsciente para poder salir del lugar, pues estaba siendo agredida con palos y piedras incluso en presencia de la Policía. “Por encima de los uniformados le tiraban cosas”, aseguró. Finalmente, las autoridades la protegieron y lograron sacarla del sitio, evitando que la situación pasara a mayores.
Sobre la menor de edad víctima del hecho, Magola relató que fue la primera en ser retirada de la vivienda. “La niña iba como una muñeca de trapo, con los piecitos colgando”, dijo, explicando que fue llevada rápidamente al Hospital Universitario. Esta imagen, según contó, quedó grabada en su memoria como una de las más dolorosas de su vida.
Valencia también reconstruyó lo que, según su testimonio, ocurrió en las horas previas. Afirmó que esa mañana Silvana se levantó, bañó a la niña, le dio tetero y la arregló con esmero, dejándola “impecable”. La madre de la pequeña salió brevemente a visitar a su otra hija, que se recuperaba de una cirugía dental, dejando la puerta abierta. Fue en ese lapso que, según Magola, Silvana cerró la puerta, entró a la cocina y, de manera repentina, tomó un cuchillo.
Los gritos de la menor alertaron a los presentes, provocando que la madre de la niña regresara de inmediato. “Cuando menos pensó, algo le pasó a Silvana”, sostuvo Magola, quien cree que ese cambio fue abrupto e inesperado. Su relato añade nuevos detalles a un caso que ha causado conmoción y que sigue bajo investigación judicial.
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