Más de 10 mil hectáreas de páramos, bosques y ríos conforman este santuario, un refugio natural que resguarda especies únicas y en peligro en Colombia.
Noticias Colombia.
Entre los límites de Boyacá y Santander, en medio de montañas cubiertas por neblina, se extiende el Santuario de Fauna y Flora Guanentá Alto Río Fonce (SFF GARF), un lugar donde el silencio del páramo convive con el canto de las aves y el murmullo de los riachuelos que dan origen a los ríos Fonce y Guillermo.
Este espacio, considerado una joya ecológica del país, conserva ecosistemas de páramo, bosque altoandino y andino, fundamentales para la regulación hídrica y la supervivencia de cientos de especies.
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El santuario fue creado el 18 de noviembre de 1993 con el propósito de proteger los ecosistemas más frágiles de la cordillera Oriental. En la actualidad abarca 10.268 hectáreas y un perímetro de 51,9 kilómetros, que albergan paisajes de inigualable valor ambiental. Según Parques Nacionales Naturales de Colombia, el área se mantiene en buen estado de conservación, lo que la convierte en uno de los refugios naturales mejor preservados del país.
Un territorio con mínima huella humana
De toda su extensión, solo 36 hectáreas presentan algún tipo de presión antrópica, es decir, afectaciones generadas por la actividad humana. Este dato revela la eficacia de las acciones de manejo y protección implementadas en el área protegida. Gracias a ello, los Valores Objeto de Conservación (VOC) permanecen casi intactos: frailejones, robles, orquídeas, coloradito (Polylepis cuadrijuga), así como especies emblemáticas como el oso de anteojos y comunidades de anfibios y aves que mantienen el equilibrio del ecosistema andino.
Uno de los mayores logros del santuario es la conservación de 46 especies de anfibios, de las cuales siete solo existen allí. Entre ellas sobresale la rana de cristal gigante de Santander (Centrolene acanthidiocephalum), famosa por su aspecto transparente y catalogada como una de las más llamativas de Sudamérica. Sin embargo, su belleza contrasta con su vulnerabilidad, pues se encuentra amenazada por la pérdida de hábitat.
También se han identificado especies de los géneros Atelopus, Pristimantis y Andinobates, que habitan entre los bosques de roble y los cuerpos de agua del santuario. Aunque en las zonas aledañas persisten riesgos ambientales, dentro del área protegida estas especies encuentran un refugio seguro para reproducirse y sobrevivir.
Fotos: tomadas Parques Nacionales Naturales de Colombia.
El SFF Guanentá Alto Río Fonce no solo es un santuario de vida silvestre, sino también una fuente esencial de agua que abastece a poblaciones cercanas y contribuye al equilibrio climático de la región. Su papel como generador de vertientes y regulador hídrico demuestra la importancia de proteger los páramos y bosques altoandinos, ecosistemas que, aunque discretos, garantizan la supervivencia de comunidades humanas y naturales.
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