El caso de Sara Camacho de tan solo 5 años de edad desató la furia e impotencia en Guamal, Meta.

Noticias Colombia.

En el corazón del municipio de Guamal, Meta, el silencio desgarrador de una tragedia conmocionó a todos. Sara Camacho, una niña de solo 5 años, fue hallada sin vida en su hogar, víctima de un acto atroz que dejó una herida imborrable en la memoria colectiva de su comunidad.

La pequeña, cuyo futuro fue arrebatado de manera cruel, se convirtió en un símbolo del horror que siguen viviendo tantos menores en el país.

El principal sospechoso de este feminicidio y abuso sexual es Wilton S., padrastro de la menor, quien llamó a las autoridades para reportar lo sucedido.

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Sin embargo, al llegar al lugar, los agentes de la Policía descubrieron algo desgarrador: el cuerpo de Sara, envuelto en una sábana, con señales de violencia física y abuso que revelaban un sufrimiento inhumano.

Más tarde, un informe de Medicina Legal confirmaría lo que nadie quería aceptar: Sara no solo fue asesinada, sino también violentada y abusada previamente.

Este desgarrador hallazgo encendió una llama de indignación que culminó en la noche del jueves 28 de noviembre con una asonada comunitaria.

Vecinos, incapaces de contener su furia y dolor, prendieron fuego a la vivienda donde habitaba el presunto agresor. Aunque Wilton ya estaba bajo custodia de las autoridades, los habitantes de Guamal exigían justicia inmediata.

Hubo asonada tras el hallazgo de Sara

La rabia de los habitantes de Guamal, reflejo del dolor profundo que sienten ante la violencia contra los más vulnerables, se desbordó en un acto desesperado.

Quemaron la casa y la moto del presunto feminicida, creyendo que el hombre estaba escondido allí. Más tarde, se confirmó que Sáenz había sido trasladado a Villavicencio, donde enfrentará cargos por feminicidio agravado y acceso carnal violento agravado.

Las imágenes de la comunidad enardecida recorrieron las redes sociales, evidenciando el nivel de indignación y la exigencia de justicia.

"No podemos seguir permitiendo que nuestros niños sean víctimas de monstruos. Esto tiene que parar", se escuchaba entre los gritos de los manifestantes.

¿Quién protegerá a los inocentes?

El caso de Sara no es un hecho aislado, sino un eslabón más en la larga cadena de violencia que afecta a la infancia en Colombia, uno de los más recientes, el de Sofía Delgado en Villagorgona, municipio de Candelaria, Valle del Cauca, o el de los hermanos Santi y Susan, asesinados por su padre en Bogotá.

Según la Policía Nacional, en lo que va del 2024 se han reportado 78.124 delitos contra menores de edad. La mayoría son víctimas de violencia intrafamiliar, abuso sexual y negligencia.

Hoy, el pequeño hermano de Sara, de solo 3 años, se encuentra bajo el cuidado de las autoridades, protegido de un entorno que ya le ha arrebatado a su hermana.