Con más de 4,2 millones de hectáreas, conserva selvas vírgenes, arte rupestre y pueblos indígenas en aislamiento.

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Colombia es un país privilegiado por su diversidad natural y cultural. Desde la Amazonía hasta el Caribe, pasando por el Pacífico y las regiones más profundas del oriente, el territorio alberga ecosistemas únicos que han convertido al país en un referente mundial del turismo de naturaleza y conservación ambiental. En ese mapa de maravillas, hay un lugar que sobresale por su misterio, magnitud y valor histórico: el Parque Nacional Natural Serranía de Chiribiquete.

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Ubicado entre los departamentos de Caquetá y Guaviare, Chiribiquete es una joya natural y cultural del Sistema de Parques Nacionales Naturales de Colombia, creada para proteger y conservar la riqueza ecológica de la cuenca amazónica. Este parque fue declarado área protegida en 1989, con una extensión inicial de 1.298.955 hectáreas, marcando un hito en la conservación ambiental del país.

Gracias a investigaciones científicas, expediciones y estudios que evidenciaron su enorme valor ambiental, cultural y arqueológico, el parque fue ampliado en dos ocasiones. La última ampliación, establecida mediante la Resolución 1256 del 10 de julio de 2018, permitió que Chiribiquete alcanzara una extensión total de 4.268.095 hectáreas, convirtiéndose en la área protegida terrestre más grande de Colombia.

El Parque Nacional Natural Serranía de Chiribiquete es reconocido por sus paisajes extraordinarios, dominados por gigantescas formaciones rocosas tipo tepuy, selvas vírgenes y ríos que han permanecido casi intactos durante millones de años. Sus ecosistemas cumplen un papel clave en la regulación hídrica y climática, además de garantizar la conectividad y la integridad ecológica de la Amazonía colombiana.

Uno de los mayores tesoros del parque se encuentra en sus acantilados: una de las colecciones de arte rupestre prehistórico más grandes del mundo. A lo largo de cerca de 12 kilómetros, miles de pictogramas narran escenas de animales, figuras humanas y rituales ancestrales que datan de hace aproximadamente 12.500 años, razón por la cual el lugar ha sido llamado la Capilla Sixtina de la Amazonía.

Las pinturas incluyen representaciones de especies hoy extintas, como el mastodonte, el paleolama, los perezosos gigantes y antiguos caballos, lo que ha permitido a los científicos establecer su antigüedad y comprender la relación entre los primeros habitantes del territorio y la megafauna del continente.

Además de su riqueza biológica y arqueológica, Chiribiquete es hogar de pueblos indígenas en aislamiento voluntario, cuya protección es una prioridad para el Estado colombiano. La regulación de las actividades dentro del parque se rige por el Decreto 1232 de 2018, que establece medidas estrictas para garantizar sus derechos y evitar cualquier tipo de contacto no deseado.

Por su valor excepcional, el Parque Nacional Natural Serranía de Chiribiquete fue declarado en 2018 Patrimonio Cultural y Biológico de la Humanidad por la Unesco, consolidándose como uno de los santuarios naturales más importantes de América Latina y un símbolo del compromiso de Colombia con la conservación de su patrimonio natural y cultural.