Aunque la cifra nacional mejora, mujeres y ciudades como Quibdó continúan enfrentando las mayores dificultades para acceder al empleo.

Noticias Colombia.

La tasa de desempleo en Colombia se ubicó en 9,2 % durante febrero de 2026, de acuerdo con el más reciente informe del Departamento Administrativo Nacional de Estadística. La cifra representa una disminución frente al 10,3 % registrado en el mismo mes del año anterior, consolidándose como una de las más bajas para este periodo en las últimas décadas.

El dato refleja una recuperación progresiva del mercado laboral, impulsada por el aumento en el número de personas ocupadas. En términos generales, el país suma cientos de miles de nuevos empleos en comparación con 2025, lo que sugiere una reactivación en distintos sectores de la economía. Sin embargo, esta mejora no se traduce de manera uniforme en toda la población.

Uno de los puntos más críticos sigue siendo la brecha de género. Las mujeres continúan enfrentando mayores dificultades para acceder al empleo, con una tasa de desempleo considerablemente superior a la de los hombres. Esta diferencia, que supera los cuatro puntos porcentuales, evidencia una desigualdad estructural que persiste a pesar de la recuperación general de la economía.

Brechas que persisten: mujeres y regiones en desventaja

A esto se suma una marcada desigualdad territorial. Mientras algunas ciudades presentan indicadores relativamente estables, otras enfrentan escenarios mucho más complejos. Es el caso de Quibdó, que registra la tasa de desempleo más alta del país con 26,3 %, una cifra que más que duplica el promedio nacional. Le siguen Riohacha con 14,3 % y Cartagena con 14,2 %, lo que confirma la existencia de profundas brechas en el acceso a oportunidades laborales.

Estas diferencias regionales responden a múltiples factores, entre ellos la limitada diversificación económica, la informalidad y la baja inversión en ciertas zonas del país. En regiones periféricas, el empleo suele estar ligado a actividades de baja estabilidad, lo que dificulta una recuperación sostenida.

Además, aunque la tasa de desempleo muestra una tendencia positiva, expertos advierten que este indicador por sí solo no refleja la calidad del empleo generado. La informalidad sigue siendo alta y una parte importante de los nuevos ocupados corresponde a trabajadores por cuenta propia, una modalidad que suele estar asociada a menores ingresos y menor protección social.

En ese sentido, la reducción del desempleo debe analizarse con cautela. Si bien representa un avance en términos estadísticos, los desafíos estructurales del mercado laboral colombiano permanecen vigentes. La equidad en el acceso al trabajo, la estabilidad laboral y el cierre de brechas entre regiones y poblaciones continúan siendo tareas pendientes.