Un ataque sicario contra una mujer embarazada en La Guajira parecía seguir el patrón habitual de violencia en Colombia, hasta que un elemento inesperado lo convirtió en un escándalo nacional: la difusión de un video íntimo desde la cuenta oficial de un alcalde. Ahora, las autoridades no solo buscan al autor material del crimen, sino que investigan si hay un entramado de poder, venganza y complicidades políticas detrás del intento de feminicidio.

Una Noche de Terror en Uribia

El 7 de la noche, Caterine Paola Torres Barros, de 27 años, psicóloga y madre en espera, compartía un momento tranquilo con su progenitora en el patio de su hogar en Uribia, La Guajira. De repente, el rugido de una moto cortó la paz. Un sicario se acercó y, sin pronunciar palabra, descargó siete balas contra ella. Todo quedó registrado en cámaras de seguridad: un ataque ejecutado con frialdad, sin robo, sin diálogo. Solo violencia pura. https://youtu.be/inrAJir4Ic4?t=19 Los proyectiles impactaron en zonas críticas: espalda, abdomen, cabeza y nuca. Mientras Caterine perdía sangre rápidamente, los médicos realizaron una cesárea de emergencia para salvar a su bebé. La niña nació prematura y fue conectada inmediatamente a equipos de soporte vital. Dos vidas en el filo de la muerte por un ataque que parecía no tener explicación.

El Escándalo Digital: Un Video que Destapa el Horror

Días después del atentado, el caso tomó un giro que nadie esperaba. Un video íntimo de Caterine fue publicado desde la cuenta oficial de John Pimienta, alcalde del municipio de Manaure en La Guajira. El contenido no solo era de naturaleza sexual explícita, sino que venía acompañado de mensajes ofensivos, humillantes y amenazantes que reflejaban celos y odio desmedido. Pimienta respondió rápidamente alegando que su cuenta fue hackeada. La alcaldía emitió un comunicado oficial rechazando los hechos y atribuyéndolos a un "acceso no autorizado". Pero las dudas persisten: el video estuvo publicado durante horas, fue visto y compartido masivamente, y los mensajes que lo acompañaban parecían escritos por alguien con conocimiento íntimo de la vida personal de la víctima. En el análisis de este caso realizado por TuBarco, se cuestiona si esta "coincidencia" puede ser realmente casual.

¿Quién Ordenó el Crimen?

La investigación ha revelado que el ataque no fue obra de un delincuente común. Fuentes judiciales señalan que una mujer sería la presunta autora intelectual del crimen. La hipótesis principal apunta a un crimen pasional motivado por un triángulo amoroso que involucraría celos, infidelidad y venganza. No se trata solo de encontrar al sicario, sino de identificar quién pagó por el asesinato y por qué. El vínculo entre el video publicado desde la cuenta del alcalde y el atentado es ahora el centro de la investigación. ¿Existe una conexión directa? ¿Fue el video una forma de humillar públicamente a la víctima después de intentar matarla? ¿Hay más personas involucradas en esta red de violencia?

Silencio Familiar y Posibles Acciones Legales

Los familiares de Caterine han optado por mantenerse al margen de las declaraciones públicas. Su único objetivo es ver recuperadas a madre e hija. Sin embargo, fuentes extraoficiales indican que la familia evalúa presentar una denuncia formal ante la Fiscalía contra el alcalde John Pimienta por la difusión del video íntimo, lo que podría constituir un delito de violación a la intimidad y violencia digital.

La Pregunta Incómoda

Mientras Caterine lucha por su vida en la UCI y su bebé permanece en una incubadora, Colombia se enfrenta a preguntas que van más allá del crimen: ¿Hasta dónde llega la influencia del poder político en casos de violencia de género? ¿Puede un mandatario local estar involucrado, directa o indirectamente, en un intento de feminicidio? ¿Quién protege a las mujeres cuando quienes deben garantizar su seguridad son señalados como victimarios? Este caso, que comenzó con siete disparos en una noche tranquila, se ha convertido en un símbolo de las capas de violencia, impunidad y abuso de poder que enfrentan las mujeres en Colombia. La justicia debe responder, pero mientras tanto, dos vidas siguen luchando por sobrevivir.