La tasa de desocupación se ubicó en su nivel más bajo desde comienzos del siglo, según datos oficiales.

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Colombia terminó 2025 con una tasa de desocupación promedio del 8,9%, una de las más bajas registradas en las últimas dos décadas. El dato, revelado por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), marca una reducción significativa frente a 2024, cuando el desempleo se ubicó en 10,2%.

El resultado confirma una tendencia de mejora progresiva en el mercado laboral a lo largo del año, con descensos consecutivos en varios meses y un cierre de diciembre particularmente favorable, cuando la tasa fue del 8,0%, una de las más bajas para ese mes en la serie reciente.

Más personas trabajando

Uno de los factores clave detrás de la caída del desempleo fue el aumento de la población ocupada. Durante 2025, cientos de miles de personas lograron vincularse al mercado laboral, lo que se reflejó en un mayor número de ocupados tanto en las principales ciudades como en zonas intermedias.

Sectores como el comercio, los servicios y algunas actividades asociadas a la recuperación económica aportaron una parte importante de los nuevos empleos, especialmente en el segundo semestre del año. Además, las contrataciones temporales de fin de año influyeron en el buen resultado de diciembre.

¿Qué significa una tasa de desocupación de 8,9%?

La tasa de desocupación mide el porcentaje de personas que, estando en edad de trabajar, buscan empleo activamente y no lo consiguen. Que este indicador se sitúe en 8,9% implica que el mercado laboral mostró una mayor capacidad de absorción de mano de obra frente a años anteriores.

En términos históricos, este nivel no se veía desde comienzos de los años 2000, lo que convierte al dato en un hito estadístico para el país. Sin embargo, los expertos advierten que una cifra baja de desempleo no siempre refleja, por sí sola, la calidad del empleo generado.

El desafío pendiente: la informalidad

A pesar de la mejora en la tasa de desempleo, la informalidad laboral continúa siendo uno de los principales retos estructurales. Más de la mitad de las personas ocupadas en Colombia trabajan en condiciones informales, sin acceso a seguridad social completa ni estabilidad laboral.

Esto significa que, aunque más personas están trabajando, una parte importante lo hace en empleos precarios, con bajos ingresos y alta vulnerabilidad económica. Para analistas y centros de estudio, el desafío ahora es transformar el crecimiento del empleo en trabajos formales y sostenibles.

Un panorama positivo, pero con cautela

El balance laboral de 2025 deja un mensaje mixto. Por un lado, las cifras del Dane muestran una mejora clara frente a los años posteriores a la pandemia y consolidan una tendencia a la baja del desempleo. Por otro, persisten brechas importantes en calidad del empleo, informalidad y estabilidad.

De cara a 2026, el reto será mantener la generación de empleo en un contexto económico cambiante y avanzar hacia un mercado laboral más formal, equitativo y resistente a las crisis. Las cifras son alentadoras, pero el impacto real se medirá en la capacidad de convertir estos avances en bienestar duradero para los trabajadores.