Con la llegada de junio, Colombia activa sus protocolos de prevención frente a una de las temporadas climáticas más desafiantes del año: la temporada de huracanes en el Caribe.

Noticias Colombia.

Inicia el mes de junio de 2025, considerado como la mitad del año y la más desafiante ante el cambio climático en el Caribe, y desde el Ministerio de Ambiente alertan sobre una fuerte temporada climática, en la que se prevén posibles huracanes en el Caribe colombiano.

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Entre el 1 de junio y el 30 de noviembre, se espera un aumento considerable en las lluvias, vientos intensos, inundaciones y deslizamientos de tierra, fenómenos que podrían afectar gravemente a comunidades costeras y ecosistemas vulnerables.

Los territorios más expuestos serán La Guajira y el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina. Según el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, el cambio climático podría intensificar la fuerza de los ciclones tropicales este año, elevando el riesgo de afectaciones humanas, ambientales y económicas.

“El impacto de los huracanes va más allá de los daños visibles. Afectan la salud, la seguridad alimentaria y los ecosistemas que sustentan nuestras comunidades. Por eso, la prevención no es opcional, es urgente”, advirtió la ministra de Ambiente, Lena Estrada Añokazi.

El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) estima que podrían formarse entre 13 y 19 tormentas tropicales durante la temporada, de las cuales al menos 10 podrían convertirse en huracanes. De estos, cinco alcanzarían la categoría de huracán mayor, es decir, con vientos superiores a los 178 km/h.

Aunque Colombia no suele recibir impactos directos, la experiencia de años anteriores ha demostrado que los efectos indirectos —como lluvias intensas y desbordamientos de ríos pueden tener consecuencias graves en zonas con infraestructura débil o limitada capacidad de respuesta.

Precauciones

El Ministerio de Ambiente ha emitido una serie de recomendaciones dirigidas tanto a la ciudadanía como a las autoridades locales para minimizar los riesgos:

Revisar y asegurar techos y estructuras vulnerables. Seguir los reportes y alertas emitidas por el Ideam y los Consejos de Gestión del Riesgo. Almacenar agua potable con antelación. Proteger a los animales domésticos. Solicitar la revisión de árboles peligrosos cercanos a las viviendas. En caso de inundación, evacuar hacia zonas seguras y elevadas.

Además, se hace un llamado especial a los entes territoriales para que activen los planes de emergencia, refuercen las rutas de evacuación y trabajen de manera articulada con las comunidades.

La temporada pasada, aunque Colombia no sufrió impactos directos de huracanes, sí vivió lluvias excepcionales e inundaciones en regiones como Chocó, La Guajira y San Andrés. Hoy, con el calentamiento global como un factor amplificador, las autoridades advierten que la preparación es más crucial que nunca.

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