Con esta nueva unidad de drones, el Ejército fortalece su capacidad de vigilancia y respuesta frente a los desafíos y amenazas de la actualidad.

Noticias Colombia.

En el Fuerte Militar de Tolemaida, los motores, las insignias y el orgullo de los hombres y mujeres del Ejército Nacional se unieron para celebrar un acontecimiento histórico: los 30 años del Arma de Aviación. Pero la fecha no solo estuvo marcada por el recuerdo de tres décadas de servicio, sino por un anuncio que proyecta al Ejército colombiano hacia el futuro: la creación del Batallón de Aeronaves No Tripuladas (BANOT).

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Este nuevo componente militar fue presentado en una ceremonia presidida por el general Luis Emilio Cardozo Santamaría, comandante del Ejército Nacional.

Foto: División de Aviación Asalto Aéreo.

El conflicto moderno ya no se libra únicamente en tierra. Las operaciones actuales exigen velocidad, precisión y capacidad tecnológica, y es allí donde el BANOT entra en escena. Bajo el mando del teniente coronel Jorge Ernesto Patiño Camargo, esta unidad estará compuesta por cuatro compañías especializadas y tendrá su puesto de mando en Boyacá, una ubicación estratégica que permitirá operar en distintos puntos del país.

Cada compañía cumplirá una función clave: desde el reconocimiento con aeronaves multirrotor hasta las operaciones con drones de ala fija, pasando por contramedidas electrónicas y mantenimiento especializado. En conjunto, forman un sistema de respuesta autónomo y robusto que permitirá al Ejército actuar con mayor inteligencia y seguridad.

Tecnología al servicio de la defensa

Más allá de la modernización, el BANOT simboliza una transformación en la manera de proteger al país. De acuerdo con el Ejército, el uso de aeronaves no tripuladas potenciará misiones de reconocimiento, vigilancia, apoyo aéreo y control de operaciones especiales, reduciendo riesgos para el personal y aumentando la precisión en las decisiones estratégicas.

Foto: División de Aviación Asalto Aéreo.

Estas capacidades también refuerzan la cooperación entre diferentes armas del Ejército, consolidando un modelo de operaciones integradas en el que la tecnología y la táctica trabajan de la mano.

El hecho de ubicar el mando del BANOT en Boyacá no es casual. Este departamento se convertirá en un punto neurálgico para el desarrollo de nuevas herramientas militares, gracias a su posición geográfica y a las condiciones ideales para la operación de aeronaves no tripuladas.

Desde allí, se coordinarán misiones en todo el territorio nacional, impulsando una red de vigilancia y reconocimiento que fortalecerá la seguridad del país desde el aire

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