¿De cuánto eran sus deudas?

Noticias Colombia.

La cadena de restaurantes Don Jediondo Sopitas y Parrilla S.A.S., fundada por el humorista Pedro González, entró oficialmente en liquidación judicial el pasado 25 de agosto de 2025. La decisión fue adoptada por la Superintendencia de Sociedades luego de constatar que la empresa incumplió de manera reiterada los acuerdos de pago establecidos en el proceso de reorganización iniciado en 2022.

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La medida se tomó tras múltiples audiencias en las que se evidenció el incumplimiento de obligaciones con la Dian, Colpensiones, fondos privados de pensiones y entidades de seguridad social, además de deudas por impuestos al consumo y gastos administrativos. Pese a que la compañía intentó acogerse a los beneficios de la Ley 1116 de 2006 para evitar la quiebra, no logró recuperar su estabilidad financiera.

De acuerdo con el más reciente balance presentado en junio de 2025, la empresa registraba activos por $25.601 millones y pasivos por $25.580 millones, lo que reflejaba un margen mínimo entre sus ingresos y deudas. Esta situación de fragilidad económica hizo insostenible la operación, a pesar de que la marca seguía contando con reconocimiento y presencia en diferentes ciudades del país.

En la actualidad, la cadena aún tiene 33 locales activos y genera empleo directo a más de 183 trabajadores, cuyo futuro ahora queda en manos del proceso de liquidación. La Superintendencia designará un liquidador encargado de administrar los bienes, pagar a los acreedores y definir el destino de los establecimientos que continúan en funcionamiento.

La historia de Don Jediondo Sopitas y Parrilla, que comenzó como una propuesta de comida típica colombiana con un toque humorístico inspirado en el personaje de Pedro González, alcanzó notoriedad por su menú criollo y su estrategia de mercadeo ligada al humor. Sin embargo, la crisis económica de los últimos años, sumada al impacto de la pandemia y a problemas en la gestión administrativa, aceleraron su caída.

Con la liquidación judicial, se pone fin a uno de los proyectos gastronómicos más reconocidos en Colombia durante las dos últimas décadas. Ahora, mientras los acreedores esperan recuperar parte de lo adeudado, la marca enfrenta el reto de decidir si logra reinventarse bajo un nuevo modelo o si desaparecerá definitivamente del panorama empresarial del país.

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