Confesó el crimen y atribuyó su actuar a voces y brujería; nuevas pruebas y testimonios profundizan el horror del caso.

Noticias Colombia.

El horror llegó al barrio Kirpas de Villavicencio en la madrugada del 22 de marzo, cuando los gritos desgarradores y los golpes dentro de un apartamento del segundo piso despertaron a los vecinos.

Lo que parecía una discusión doméstica terminó siendo uno de los crímenes más estremecedores de los últimos años: el asesinato de José Luis Perdomo Hernández y Sonia Wehdeking Baños a manos de su propio hijo, Juan David Perdomo Wehdeking, un joven universitario de 22 años.

La pareja había llegado a Villavicencio apenas ocho meses atrás desde Santander, con el propósito de acompañar a su hijo durante sus estudios.

Esa madrugada, según relataron las autoridades, Juan David tomó un cuchillo de cocina y se abalanzó primero contra su padre, luego contra su madre. La sevicia fue tal que el arma se partió del impacto.

En la escena del crimen, la mujer fue hallada con al menos 12 heridas cortopunzantes, la mayoría en el antebrazo y cuello. El padre tenía múltiples lesiones en la zona del cuello.

Las primeras versiones oficiales indicaron que el joven huyó en el carro familiar, un Hyundai blanco, rumbo a Bogotá. Más de 36 horas después, fue capturado gracias a un seguimiento de la Policía Nacional y la Fiscalía, quienes lo ubicaron en el sur de la capital, a las afueras de un centro comercial en El Tunal.

Pero lo más impactante no fue solo el crimen, sino las razones que Juan David dio para justificarlo.

Durante la audiencia de imputación de cargos, el joven confesó sin titubeos. Aseguró que había escuchado “voces” que lo incitaban a asesinar a sus padres.

Dijo haber sentido un impulso que no pudo controlar. Y fue más allá: afirmó que su familia estaba siendo víctima de brujería, supuestamente proveniente de Bucaramanga y Barrancabermeja, ciudades donde su padre, según él, habría tenido relaciones extramatrimoniales.

El detonante, sin embargo, podría haber sido una fuerte discusión por el uso del vehículo familiar. Su padre le habría prohibido utilizarlo, lo que habría generado una tensión creciente. En conversaciones con el programa Testigo Directo, el mayor José Luis Ruge, jefe de la Sijín en Villavicencio, explicó que la relación de Juan David con sus padres ya era tensa: lo sobreprotegían, le limitaban las salidas y lo controlaban estrictamente.

Ese mismo día, después del doble crimen, Juan David tenía una cita romántica pactada con una mujer en Bogotá. Investigadores confirmaron que fue parte de su plan de fuga. Tras asesinar a sus padres, se dirigió directamente a la capital para encontrarse con ella.

En medio de su huida, Perdomo se comunicó con una tía a través de mensajes, revelados por Noticias Caracol. En el chat, el joven culpaba a su padre, decía temer por su vida y mencionaba a una misteriosa “vieja de Bucaramanga” como parte de las amenazas que habría recibido:

Juan David: Por culpa de mi papá, pasó todo lo que pasó.Tía: ¿Quién lo amenazó?Juan David: No puedo decir mucho. La vieja de Bucaramanga. Y temo porque me mate al decir eso.Tía: Papito, dígame la verdad y cálmese.Juan David: Perdón por defraudar a la familia. Perdón, pero no puedo decir mucho.Tía: ¿Dónde estás, hijo?Juan David: Casanare.Tía: Es mejor que no huyas. Es mejor que vayas a la Fiscalía.Juan David: Toda la familia sería la siguiente.

Mientras tanto, el abogado defensor ha planteado la posibilidad de que su cliente sufra de trastornos mentales, por lo cual está siendo evaluado por un psicólogo forense. La Fiscalía, sin embargo, considera que el crimen fue premeditado y que el joven actuó con total conciencia. De ser hallado culpable, podría enfrentar hasta 50 años de prisión.