En medio de la geografía del Meta, entre montañas y al pie del río Guayuriba, se encuentra uno de los escenarios más enigmáticos del sistema penitenciario colombiano: la colonia agrícola de Acacías.

Noticias Colombia.

Una cárcel en Colombia yace en completo abandono. su estructuras deterioradas, pabellones vacíos y recuerdos de un modelo carcelario que en su momento buscó la rehabilitación de los internos a través del trabajo rural y la educación.

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Este centro, conocido como Campamento Guayuriba, hacía parte de los siete campamentos que conformaban la colonia penal agrícola de Acacías. Su propuesta era distinta a la de las cárceles tradicionales:

allí llegaban reclusos que habían mostrado buen comportamiento, cumplido gran parte de su condena y estaban próximos a reincorporarse a la vida en libertad.

La idea era brindarles un entorno de confianza, con labores del campo y programas educativos que facilitaran su reintegración.

Sin embargo, el tiempo y las condiciones geográficas jugaron en contra. Construido muy cerca al río Guayuriba, este lugar resultó ser altamente vulnerable a las crecientes del afluente.

Las aguas arrastraban sedimentos, árboles y rocas, poniendo en riesgo tanto a los internos como a la infraestructura. E

En 2015, incluso, 80 reclusos fueron trasladados desde Bogotá hasta este campamento, pero poco después las advertencias de la Defensa Civil sobre la amenaza del río llevaron a cuestionar su viabilidad.

La mirada de un explorador digital

El abandono de la cárcel ha despertado curiosidad entre habitantes de la región y exploradores urbanos. Uno de ellos fue el influencer Kevin Bolaños, quien a través de su canal de YouTube visitó el lugar y narró su experiencia.

En su recorrido, Bolaños mostró lo que queda de las torres de vigilancia, los pabellones en ruinas, la cocina cubierta por telarañas y hasta un santuario improvisado de la Virgen en medio del deterioro.

“Esto nos corrobora que estamos en una cárcel”, comentó mientras mostraba la placa del Ministerio del Interior y de Justicia y del INPEC.

El creador de contenido también destacó las huellas del abandono: uniformes olvidados, techos desaparecidos y hasta una motocicleta cuyo origen nadie logra explicar.

Su relato permitió a muchos conocer de cerca lo que hoy es un vestigio de lo que alguna vez se pensó como un modelo innovador de resocialización en Colombia.

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