El joven rompió el silencio tras el video viral y explicó por qué terminó siendo humillado en plena vía pública por una mujer que se presentó como “doctora”.

Noticias Colombia.

La escena duró pocos minutos, pero fue suficiente para generar indignación en redes sociales y abrir un debate incómodo sobre el trato a los trabajadores de plataformas en Colombia. Un repartidor de pizzas fue insultado y humillado en plena vía pública por una mujer identificada como Liliana, en un sector residencial del norte de Bogotá, luego de una supuesta demora en la entrega de un pedido.

El episodio quedó registrado en video y se viralizó rápidamente. En las imágenes se observa a la mujer increpando al domiciliario con expresiones despectivas, asegurando ser “doctora” y advirtiéndole que “no iba a olvidar ese día”, mientras le exigía que se retirara del lugar, pese a tratarse de un espacio público. La tensión escaló cuando empezó a patear la motocicleta del joven, sin que se evidenciara una provocación previa.

Días después, el protagonista del video decidió hablar. A través de sus redes sociales, el domiciliario confirmó que él fue la persona agredida y ofreció un relato detallado de lo ocurrido, alejándose del ruido viral para centrarse en una explicación personal y directa.

Según contó, todo comenzó de manera normal. Llegó al punto de entrega, realizó la llamada correspondiente y saludó a la cliente. Sin embargo, de forma inesperada, empezó a recibir insultos que lo dejaron desconcertado. “Me sentí muy raro, empecé a recibir agresiones sin haber hecho nada”, relató, asegurando que al inicio pensó que se trataba de una broma de mal gusto.

El joven explicó que hubo momentos en los que quedó paralizado, sin saber cómo reaccionar, y que incluso pensó en retirarse varias veces. Lo que más lo descolocó fue la insistencia de la mujer en correrlo de una vía pública. En su testimonio aclaró que los repartidores en motocicleta no pueden ingresar a conjuntos residenciales ni dejar los vehículos lejos del punto de entrega, ya que quedan expuestos a robos y otros riesgos.

Más allá del incidente puntual, el domiciliario decidió contar algo que no se veía en el video viral: las razones por las que ejerce ese trabajo. Reveló que es estudiante universitario y que actualmente cursa décimo semestre de Licenciatura en Diseño Tecnológico. “Trabajo como repartidor porque me permite pagar mis estudios. En menos de un año seré educador”, afirmó, desmontando los prejuicios que suelen recaer sobre este tipo de oficios.

Su testimonio generó una nueva ola de reacciones, esta vez centradas en su historia personal y en el trasfondo del conflicto. Para muchos usuarios, el caso evidenció una agresión verbal con tintes clasistas, donde la diferencia social fue utilizada como herramienta de humillación.

Aunque el joven no confirmó acciones legales, el comportamiento de la mujer podría tener implicaciones jurídicas. En Colombia, la Ley 1010 de 2006 contempla sanciones frente a expresiones verbales injuriosas o conductas que menoscaben la dignidad de una persona en razón de su situación social u ocupacional, incluso en contextos como este.