La libertad de prensa en El Salvador atraviesa uno de sus momentos más polémicos en los últimos años. Mientras el Gobierno de Nayib Bukele asegura que existe plena libertad de expresión, organizaciones internacionales y periodistas denuncian restricciones, espionaje y presiones contra medios independientes.

Derechos Negados en América Latina.

El ejercicio periodístico en El Salvador atraviesa uno de los momentos más polémicos y cuestionados de los últimos años. Mientras el gobierno del presidente Nayib Bukele asegura que en el país existe plena libertad de expresión, organizaciones internacionales, periodistas y organismos defensores de derechos humanos denuncian un deterioro progresivo de las garantías para informar.

Durante décadas, el periodismo salvadoreño estuvo marcado por amenazas relacionadas con la violencia de pandillas, corrupción política y crimen organizado. Sin embargo, el debate actual ya no gira únicamente alrededor de esos factores, sino sobre las presuntas presiones y restricciones que enfrentan los medios y reporteros críticos del Gobierno.

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La organización Reporteros Sin Fronteras alertó sobre la caída de más de 30 posiciones de El Salvador en el Índice Mundial de Libertad de Prensa entre 2019 y 2024, ubicando al país en el puesto 135 entre 180 naciones evaluadas.

“Los periodistas salvadoreños enfrentan un entorno cada vez más restrictivo, marcado por intimidaciones, campañas de desprestigio y falta de garantías institucionales”, señaló la organización en uno de sus informes recientes.

El Gobierno rechaza las acusaciones contra su administración

Desde el Ejecutivo, la postura es completamente distinta. Funcionarios de la administración Bukele sostienen que existe pluralidad informativa y que varios medios críticos responden a intereses políticos o económicos.

El propio presidente Nayib Bukele ha cuestionado públicamente a medios como El Faro, acusándolos de tener agendas ideológicas y financiación extranjera. Estas declaraciones han sido rechazadas por organizaciones defensoras de la libertad de prensa, que consideran preocupante la estigmatización contra medios independientes.

Uno de los episodios más delicados ocurrió en 2022, cuando investigadores de Citizen Lab revelaron que teléfonos celulares de al menos 35 periodistas y trabajadores de El Faro habrían sido intervenidos mediante Pegasus, un software de espionaje desarrollado por la empresa israelí NSO Group.

“Encontramos evidencia forense concluyente de infecciones repetidas con Pegasus en dispositivos de periodistas salvadoreños”, afirmó el investigador John Scott-Railton al presentar los hallazgos.

Pese a la gravedad de las denuncias, el Gobierno salvadoreño negó cualquier participación en los hechos y hasta el momento no existe una investigación judicial que haya establecido responsabilidades sobre el espionaje.

Periodistas denuncian amenazas y hostigamientos

La Sociedad Interamericana de Prensa calificó el caso como “uno de los ataques más graves contra la libertad de prensa en la región”.

Las denuncias no se limitan únicamente al espionaje. La Asociación de Periodistas de El Salvador ha documentado casos de comunicadores que aseguran haber recibido amenazas, hostigamientos digitales y temor frente a posibles capturas.

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“Muchos periodistas están tomando decisiones extremas para protegerse a sí mismos y a sus familias”, expresó Angélica Cárcamo, representante del gremio, al referirse al ambiente que enfrenta la prensa independiente.

Según la organización, algunos periodistas han optado por abandonar el país, mientras otros han reforzado esquemas de seguridad digital, cambiado rutinas y acudido a mecanismos internacionales de protección.

Organismos internacionales advierten riesgos para la democracia

Desde Casa Presidencial, funcionarios como el vicepresidente Félix Ulloa han defendido en escenarios internacionales que en El Salvador existe libertad de expresión y que las críticas forman parte del debate democrático.

No obstante, organismos como Human Rights Watch y el Comité para la Protección de los Periodistas han advertido sobre patrones que consideran preocupantes para la democracia salvadoreña.

“La presión constante contra periodistas independientes está debilitando seriamente el acceso de los ciudadanos a información crítica”, advirtió Natalie Southwick en uno de los informes publicados por organizaciones defensoras de prensa.

El debate sobre el periodismo sigue creciendo en El Salvador

El debate permanece abierto en El Salvador. Mientras el gobierno de Nayib Bukele mantiene altos niveles de popularidad por su estrategia de seguridad contra las pandillas, también aumentan las alertas internacionales sobre el estado de la democracia y la libertad de expresión en el país.

Para algunos sectores ciudadanos, los medios tradicionales han perdido credibilidad. Para otros, el debilitamiento del periodismo independiente representa una amenaza directa al control del poder y al derecho de los ciudadanos a estar informados.

En medio de ese escenario, continúa una pregunta que divide opiniones dentro y fuera de El Salvador: ¿pueden los periodistas informar libremente en el país?