"Lo que solo puede hacer la fuerza del amor de una madre", aunque de la desaparición, muerte de su hija y posterior captura de los responsables fue noticia nacional, la historia de cómo ella los ubicó en la olla de San Bernardo en Bogotá, no se conocía del todo.
Noticias Bogotá.
Los Informantes reveló una historia que ha sido viral estos días, se trata de una madre que en Bogotá se internó a una de los puntos más peligrosas después del desmantelamiento del Bronx, la olla de San Bernardo en el parque Tercer Milenio. Nataly, un día dejó salir a su hija adolescente de 15 años de edad, a montar bicicleta un rato, no volvió a verla. Ocurrió hace dos años.
Desapareció
La investigación después arrojó que a la niña, Linda Michell, una mujer le salió en el Tercer Milenio, y le dijo que entrara al barrio porque sabía quién tenía el celular, y ella, fue porque en efecto hacia dos semanas, le habían robado su teléfono.
"Ella aún con vida, ellos la tiran de un tercer piso", ese impactó la mató, pero en esa casa antes de arrojarla, la torturaron por horas. En el Parque del Tercer Milenio, con una pista de bicicross que a Linda le gustaba visitar para practicar. Pero ese parque, en pleno centro de Bogotá, está al lado del 'sanber', como le dicen a esa olla.
Ella empezó una desesperada búsqueda, al ser una adolescente la respuesta en el CAI fue: "Ahora aparece debe estar con alguna amiguita", o hasta "un noviecito".
Le respondieron eso, a pesar de que la menor había estado montando bicicleta cerca al San Bernardo. Y del riesgo que había en la zona.
Se vistió como indigente
Un reciclador que pasaba por su casa, le dijo que si ya había ido a las ollas, "donde meten a los niños". Así que se fue a pegar volantes, pero algo llamó su atención, cuando había estado pegandolos en otros barrios, la gente se acercaba a ver, alguno que otro le preguntaba, "pero en el San Bernardo no, yo les pasaba el volante y nadie me miraba, no levantaban la cabeza". Para ella, eso fue una señal.
Decidió que debía internarse, "es aterrador", allí el consumo de drogas y gente perdida hasta lo último -tal vez muchos que desaparecieron en otros lugares-, era lo menos malo, es lo menos malo. Allí migraron desde consumidores, habitantes de calle, ladrones y bandas criminales que salieron del Bronx. Pasaba el día en esa olla, vestida como una indigente; tenis viejos y rotos, sudadera, camisa y gorra con el mismo desgaste. Se tapaba con cartones. Sin embargo, empezó a escuchar nombres de líderes de bandas y de cuadras, que habían matado a aquel y al otro, y de todo lo que ocurría allí. Veía a la gente drogarse. En la noche, salía a su casa donde la esperaban sus otros tres hijos. Así duró más de 15 días. Iba, venía, hasta que escuchó a dos sujetos que mientras se drogaban hablaban, "viste a la que mataron, era jovenciata, estaba sana, tenía buena percha (pinta de ropa) y la mataron por nada, no la robaron ni nada". Eso coincidió con la llamada que recibió de Medicina Legal, el cuerpo que estaba ahí hacia unos días no podía ser de una mujer de 30 años como le habían dicho inicialmente. Supo que era su hija Linda, porque tenía el colmillo montado. Así que cuando confirmó que su hija había sido asesinada, decidió buscar a quién o quiénes lo habían hecho. Y exigió ayuda a la policía en Bogotá.
Ayudó a capturarlos
Compartió con ellos la información que había recolectado y al final, tras unos días más de la labor policial para recoger evidencias, capturaron a cinco personas, de 'Los Tazmania'. Nataly por ejemplo, supo que en esta olla les decían 'carritos, a los niños que terminaban ya fuera secuestrados o por otras circunstancias en ese lugar. Los usaban para el microtráfico, "son inimputables". Nataly empezó a recibir amenazas cuando se reveló en medio las capturas de los sujetos, y que ella había pedido a la policía dar con los culpables.
Esta es la historia:
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