Con 27 años de servicio conjunto, los subintendentes fallecieron luego de un ataque durante labores de patrullaje.
Noticias Cali.
La madrugada en el oriente de Cali quedó marcada por un nuevo hecho de violencia que cobró la vida de dos policías en servicio. A las 4:00 a. m., en la intersección de la carrera 50 con calle 40, en el barrio Mariano Ramos, un atentado con artefacto explosivo dejó gravemente heridos a dos subintendentes de la Policía Nacional que realizaban labores de patrullaje.
El ataque ocurrió cuando una motorizada policial transitaba por el sector y, a su paso, fue activado el explosivo. La detonación causó heridas de gravedad a ambos uniformados, quienes fueron auxiliados y trasladados de inmediato a la Clínica Valle del Lili. Pese a los esfuerzos médicos, horas después se confirmó su fallecimiento.
Las víctimas fueron identificadas como el subintendente Jorge Leandro Gómez Ochoa, de 36 años de edad, y el subintendente Rober Stiven Melo Londoño, de 33 años. Ambos contaban con una amplia trayectoria dentro de la institución y se encontraban en pleno ejercicio de sus funciones al momento del atentado.
Gómez Ochoa llevaba 15 años de servicio en la Policía Nacional. A lo largo de su carrera, se desempeñó en distintas labores operativas, acumulando experiencia en el trabajo de vigilancia y control territorial. Su muerte representa la pérdida de un uniformado con más de una década dedicada a la seguridad ciudadana.
Por su parte, Melo Londoño contaba con 12 años de servicio en la institución. Con apenas 33 años, había construido una carrera marcada por el compromiso con el patrullaje y la labor directa en las calles, una tarea que exige presencia permanente en zonas de alta complejidad.
La Policía Metropolitana de Cali confirmó oficialmente el fallecimiento de los dos subintendentes y lamentó la pérdida de los uniformados, al tiempo que anunció el inicio de las investigaciones para esclarecer los responsables y las circunstancias del atentado.
El ataque no solo enluta a la institución policial, sino que vuelve a poner en evidencia los riesgos que enfrentan a diario quienes cumplen funciones de seguridad en la ciudad. La muerte de Gómez Ochoa y Melo Londoño deja un vacío entre sus compañeros, familias y comunidades, y se suma a la lista de víctimas de la violencia que golpea a Cali.