Donald Trump ofrece millonarias recompensas por sus capturas.
Noticias Internacionales.
El anuncio del gobierno estadounidense en agosto de 2025 volvió a sacudir la política internacional: la Fiscalía de Washington elevó a 50 millones de dólares la recompensa por Nicolás Maduro, lo que lo ubica en el mismo rango de búsqueda que los capos de droga más peligrosos de la historia. Junto a él, se ofrecen 25 millones por Diosdado Cabello y 15 millones por el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López. A la lista se suman Jorge y Delcy Rodríguez, también señalados en expedientes federales.
Las acusaciones contra la cúpula chavista no son nuevas. Desde 2020, cortes en Nueva York y Washington los señalan de liderar el llamado “Cartel de los Soles”, una red que, según los fiscales, utilizó a las Fuerzas Armadas y al aparato estatal para enviar toneladas de cocaína hacia Estados Unidos. Los cargos incluyen conspiración para importar droga, uso de armas de guerra y narco-terrorismo por sus presuntos vínculos con las FARC.
Las consecuencias judiciales serían contundentes. En caso de caer en manos de la justicia norteamericana, Maduro y sus hombres enfrentarían penas que van desde 20 años de prisión hasta cadena perpetua. Para los delitos asociados al terrorismo, la Fiscalía ha pedido la máxima condena posible, lo que significaría que ninguno de ellos volvería a salir en libertad.
El problema radica en cómo podrían ser capturados. Una extradición desde Venezuela es prácticamente imposible, dado que el Tribunal Supremo de Justicia responde al chavismo y Maduro se mantiene en el poder. Por ello, la única opción viable sería su detención fuera del país. Es en ese contexto donde las millonarias recompensas juegan un papel decisivo, pues se convierten en un incentivo para que alguien cercano al círculo de poder entregue información precisa sobre movimientos o rutas de escape.
Estados Unidos ya ha logrado extradiciones de figuras cercanas al chavismo, como Hugo “el Pollo” Carvajal en España y Álex Saab desde Cabo Verde. Sin embargo, la situación de Maduro y sus hombres es más compleja por tratarse de dirigentes en funciones. Cualquier captura dentro de Venezuela exigiría una operación militar directa, un escenario que Washington evita públicamente, aunque el despliegue de destructores y aviones en el Caribe es interpretado como un aviso claro de que se vigilan sus posibles movimientos.
De concretarse la captura, Venezuela entraría en un terreno incierto. La salida de Maduro, Cabello y Padrino generaría fracturas dentro del chavismo y un vacío de poder que podría ser aprovechado por la oposición o, incluso, por actores internacionales como Rusia, Irán o China, aliados estratégicos del régimen. Lo único seguro es que, con las recompensas sobre la mesa, la duda ya está sembrada dentro del propio oficialismo: ¿hasta dónde llegará la lealtad cuando millones de dólares y la posibilidad de sobrevivir políticamente están en juego?
Acá, un informe de TuBarco sobre esta coyuntura:
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