El terremoto cambió por completo la vida de una familia que hoy enfrenta una situación que va más allá de los daños estructurales de su vivienda. Su apartamento quedó afectado, tiene orden de desalojo y, ante el riesgo que representa ingresar al inmueble, no pudo sacar ninguno de sus enseres.

La cama, la nevera, la licuadora, las ollas, los electrodomésticos y demás pertenencias permanecen dentro del apartamento. Mientras tanto, el edificio continúa presentando afectaciones y, según relata, incluso algunos vidrios de las ventanas estarían colapsando debido al movimiento de la estructura.

Pero a la pérdida de su vivienda se suma otra preocupación: las obligaciones financieras no se detuvieron con el terremoto.

La persona afectada explica que debe continuar pagando el crédito con el que adquirió el apartamento, además de la administración y un préstamo que había solicitado para remodelar el inmueble, que había sido intervenido recientemente.

“La vida continúa en los cobros y usted en esta situación”, resume al explicar la dificultad que enfrenta actualmente.

Afectado por el terremoto del 10 de agosto.

El problema se agrava porque trabaja como prestador de servicios y no cuenta con un salario fijo. Sus contratos pueden tener una duración de uno o dos meses, una situación que limita sus posibilidades de asumir un nuevo arriendo o acceder a otro crédito para conseguir una vivienda.

Es administrador de empresas y actualmente trabaja en el área administrativa, liderando un proyecto relacionado con capacitaciones a diferentes grupos poblacionales. Sin embargo, los ingresos que recibe no le permiten cubrir simultáneamente sus obligaciones financieras y los gastos que implica comenzar nuevamente.

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Por ahora, asegura que su principal necesidad es encontrar un lugar donde vivir y recursos para alimentarse, además de poder recuperar poco a poco los elementos básicos que perdió.

“Todos los días le ruego a Dios que me dé un poco de aliento para seguir adelante”.

Afectado por el terremoto del 10 de agosto, Edificio Ariguaní.

El terremoto también dejó afectaciones en otros integrantes de su familia, por lo que la emergencia terminó golpeando a varias personas de su entorno.

Quienes deseen conocer su situación o brindarle algún tipo de ayuda pueden comunicarse con él al 316 324 6366.