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A veces, una pequeña decisión puede cambiar por completo una historia. Eso fue lo que ocurrió con Padme, una perrita que fue rescatada durante una jornada de esterilización realizada por la Fundación Second Chances, en Moñitos, Córdoba.
Después de recibir atención durante la jornada, llegó el momento de llevarla nuevamente al lugar donde había sido encontrada. Sin embargo, cuando intentaron bajarla del vehículo, Padme hizo algo inesperado: volvió a subir al carro y se negó a bajar.
Ese gesto terminó siendo el comienzo de una nueva vida.
De una perrita rescatada a una compañera de pacientes
La historia de Padme llegó hasta Andrea Castrillón, médica psiquiatra y especialista en intervenciones asistidas con animales, quien decidió darle una segunda oportunidad.
La perrita recibió atención veterinaria y posteriormente inició un proceso de entrenamiento especializado. El objetivo era prepararla para una labor poco común, pero muy especial: acompañar a personas que atraviesan momentos delicados dentro de una Unidad de Cuidados Intensivos, UCI.
No se trataba simplemente de llevarla a una clínica. Padme necesitaba aprender a desenvolverse en un ambiente completamente diferente al de un hogar.
Padme aprendió a estar en una UCI
Durante su preparación, la perrita tuvo que familiarizarse con algunos de los elementos que hacen parte del entorno hospitalario.
Aprendió a tolerar los sonidos de las máquinas, el movimiento constante del personal médico y la presencia de pacientes conectados a diferentes dispositivos.
Todo este proceso fue fundamental para que pudiera realizar sus intervenciones de manera segura y tranquila.
Actualmente, Padme puede permanecer aproximadamente una hora en la clínica, realizando hasta cinco intervenciones durante ese tiempo, acompañando a diferentes pacientes.
Hoy, aquella perrita rescatada en Moñitos tiene una misión diferente: acompañar, brindar tranquilidad y estar cerca de quienes atraviesan momentos complejos en una UCI.
Su historia también recuerda que detrás de cada animal rescatado puede existir una nueva posibilidad. Con cuidado, atención y un proceso adecuado, un perro que alguna vez enfrentó el abandono puede encontrar un propósito y convertirse en una fuente de compañía para otros.