Mientras los trabajadores piden un salto sustancial, los empresarios de menor escala advierten sobre las consecuencias económicas.
Noticias Colombia.
Las negociaciones para definir el salario mínimo en Colombia enfrentan un panorama tenso y complicado. Según ACOPI, la Asociación Colombiana de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas, la posibilidad de un acuerdo salarial se ve cada vez más remota. El gremio advierte que un incremento superior al 7 % podría ser inviable para sus miembros, especialmente para las empresas más pequeñas, y pone en evidencia la brecha entre las propuestas de trabajadores y las limitaciones del sector empresarial.
La economía colombiana acelera: crece 3,6% en el tercer trimestre de 2025
Desde la perspectiva de ACOPI, un alza sustancial en el salario mínimo no es simplemente un costo: podría convertirse en una carga insostenible para muchas empresas que ya operan con márgenes estrechos. Para estas compañías, un incremento elevado implica no solo pagar más por cada trabajador, sino también enfrentar mayores costos asociados, como seguridad social y responsabilidades laborales.
El gremio sostiene que el aumento debe ser “racional” y armonizado con la capacidad productiva, para evitar efectos nocivos como despidos, reducción de personal o cierre de unidades de negocio. Esta posición muestra cómo el debate salarial en Colombia no es solo un tema laboral, sino también económico y estratégico para la supervivencia de pequeñas empresas.
Contraste con las demandas de los trabajadores
Por su parte, los sindicatos, representando los intereses de los trabajadores, han propuesto aumentos más ambiciosos. En algunas discusiones se ha planteado un incremento cercano al 9,4 %, cifra que refleja las necesidades reales de quienes dependen de un salario mínimo para vivir.
Desde el lado de los empleados, el argumento es claro: necesitan un aumento que realmente mejore su poder de compra. La inflación, los costos de la canasta básica y el transporte se han convertido en obstáculos diarios para muchas familias, y un alza moderada no siempre representa un cambio sustancial.
Riesgo de decreto presidencial
Ante la imposibilidad de un consenso tripartito (gobierno, trabajadores y empresarios), crece la posibilidad de que la determinación del salario mínimo termine en un decreto presidencial. Esta alternativa genera críticas y preocupaciones: mientras algunos defienden que es una salida rápida para cerrar la negociación, otros alertan sobre un posible déficit democrático en la toma de decisiones.
La opción de decreto no es inédita en Colombia. En anteriores negociaciones, cuando no se concretaron acuerdos formales, el Ejecutivo ha recurrido a esta vía para fijar el salario. No obstante, este mecanismo no siempre es bien recibido por todos los actores, pues limita el diálogo multipartito.
Impacto macroeconómico y social
Más allá del costo directo para las empresas, un alza importante del salario mínimo podría tener efectos inflacionarios si no va acompañada de un aumento en la productividad. Las pequeñas empresas, que representan una parte importante del empleo formal en Colombia, podrían verse especialmente afectadas si sus costos laborales crecen sin un respaldo productivo.
Al mismo tiempo, para muchos trabajadores, un salario más alto es una necesidad urgente: no solo como ingreso, sino como garantía de una vida mínimamente digna. El debate no solo es técnico, sino profundamente social, porque implica definir cómo distribuir los costos del progreso económico y social del país.
También puedes leer:
https://tubarco.news/el-gobierno-baja-la-edad-para-acceder-a-colombia-mayor-que-cambia-y-a-quien-impacta/