Una fuerte corriente los arrastró mar adentro y obligó al menor a tomar una decisión desesperada.
Noticias Internacionales.
Un paseo familiar en la playa terminó convertido en una angustiante carrera contra el tiempo en la costa oeste de Australia. Un niño de 13 años tuvo que nadar durante horas mar adentro para pedir ayuda, luego de que una fuerte corriente arrastrara a su mamá y a sus dos hermanos lejos de la orilla.
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El protagonista es Austin Appelbee, quien relató a la BBC que, en medio del miedo y el cansancio, solo pensaba en una cosa: salvar a su familia. “No me considero un héroe, simplemente hice lo que tenía que hacer”.
La familia se encontraba disfrutando el día en la playa de Quindalup, en Australia Occidental, usando dos tablas de paddle surf y un kayak, cuando el viento se levantó de repente y los empujó hacia mar abierto.
Según contó su madre, Joanne, todo se salió de control en cuestión de minutos. “El viento se intensificó y todo empeoró… Todo salió mal muy, muy rápido”.
El momento en que todo cambió
Al notar que la corriente los alejaba cada vez más, Joanne tomó una decisión difícil: enviar a Austin de regreso a la orilla para buscar ayuda, mientras ella permanecía con Beau, de 12 años, y Grace, de 8.
“Al principio, enviamos a este joven de vuelta a la orilla para que buscara ayuda, porque no parecía que estuviéramos tan lejos de la costa”, explicó.
Un niño de 13 años nadó cerca de cuatro kilómetros en mar agitado para pedir ayuda tras quedar a la deriva con su madre y dos hermanos en Australia. pic.twitter.com/pY744ZTxXC
— Meganoticias (@meganoticiascl) February 3, 2026
Austin tomó el kayak sin saber que estaba en mal estado. Minutos después, la embarcación comenzó a volcarse. “Empezó a volcarse, perdí un remo y supe que estaba en problemas”, recordó. “Empecé a remar con el brazo”.
Tras varios intentos fallidos y ya agotado, el menor abandonó el kayak y decidió nadar por su cuenta. Para ese momento, llevaba horas en el agua y había perdido de vista a su familia.
Cuatro horas nadando contra el miedo
Mientras Austin luchaba por llegar a tierra firme, su madre y sus hermanos eran arrastrados hasta 14 kilómetros mar adentro. Aunque llevaban chalecos salvavidas, no tenían comida ni agua, y la visibilidad empeoraba con el paso del tiempo.
“Pensé que Austin no lo había logrado”, confesó Joanne a la BBC. La incertidumbre la atormentaba mientras caía la tarde y no aparecía ningún rescate.
Austin, por su parte, nadó los últimos cuatro kilómetros sin chaleco. Dijo que fueron la fe, las canciones cristianas y los pensamientos positivos los que lo mantuvieron a flote. Estaba “realmente asustado”.
“Pensaba en mi madre, Beau y Grace… también en mis amigos y en mi novia”, contó.
Logró llegar a la orilla y llamar para pedir ayuda
Cuando finalmente tocó tierra, Austin no lo podía creer. “Cuando toqué tierra, pensé: ¿cómo es posible que esté en tierra firme? ¿Es esto un sueño?”.
Sin perder tiempo, buscó la bolsa de su mamá y llamó a los servicios de emergencia alrededor de las 6:00 de la tarde. Esa llamada activó una búsqueda masiva por aire y mar, según confirmó la policía.
El menor se desmayó tras pedir ayuda y fue trasladado a un hospital. Allí, aún sin saber si su familia seguía con vida, llamó a su papá entre lágrimas.
Minutos después llegó la noticia que todos esperaban: Joanne y los niños habían sido encontrados con vida. “Fue un momento que nunca olvidaré”, dijo Austin.
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