Lo que parecen hábitos extraños tienen raíces evolutivas, emocionales o de supervivencia.

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Si convives con un perro, seguro te has preguntado más de una vez: ¿por qué gira sobre sí mismo antes de dormir?, ¿por qué entierra los juguetes?, ¿o por qué parece detectar tu estado de ánimo sin decir una palabra?

Estas conductas, aunque parezcan curiosas o inexplicables, tienen fundamentos científicos y emocionales.

1. Girar antes de dormir: herencia de sus ancestros

Muchos perros dan vueltas antes de acostarse, y aunque parezca un simple ritual, esta conducta tiene raíces evolutivas. Según el Dr. Stanley Coren, psicólogo especializado en comportamiento animal, este hábito proviene de los lobos, que giraban sobre sí mismos para aplastar la hierba y crear una cama segura. Además, les ayudaba a detectar posibles depredadores antes de dormir.

2. Perseguir la cola: entre juego, ansiedad o aburrimiento

Ver a un perro persiguiendo su cola puede parecer gracioso, pero este comportamiento tiene múltiples causas. Según la American Kennel Club (AKC), los cachorros lo hacen por curiosidad y juego, mientras que en adultos puede indicar aburrimiento, estrés o incluso un trastorno compulsivo. En razas como el bull terrier o el pastor alemán es más común este tipo de conductas repetitivas.

3. Enterrar comida o juguetes: instinto de supervivencia

Algunos perros entierran sus juguetes o bocados favoritos. Esta conducta se relaciona con su instinto de supervivencia: guardar recursos para más tarde. Según el veterinario Dr. Jerry Klein (AKC), aunque hoy tienen comida a diario, el instinto de “almacenar” sigue presente en algunas razas más cercanas a sus ancestros cazadores.

4. Inclinar la cabeza cuando les hablas: atención y empatía

Uno de los gestos más tiernos de un perro es cuando inclina la cabeza al escucharte. Estudios del Canine Cognition Center de la Universidad de Columbia Británica muestran que este gesto puede ayudarles a localizar mejor los sonidos y a leer tus expresiones faciales. También se ha relacionado con la empatía: buscan conectar contigo.

5. Lamerte la cara o las manos: afecto, sumisión o sabor

Los lamidos son una forma de comunicación canina. Según la etóloga Patricia McConnell, lamer puede expresar cariño, pero también es un acto de sumisión y, en algunos casos, una simple atracción por la sal de tu piel.

6. “Hablar” con la mirada: un vínculo único con los humanos

Un estudio publicado en la revista Science demostró que cuando los perros y sus dueños se miran fijamente, se incrementan los niveles de oxitocina en ambos —la hormona del amor y el apego—. Este vínculo emocional es exclusivo entre humanos y perros, y es uno de los factores que los hacen tan especiales como animales de compañía.

7. Olerlo todo… ¡incluyendo tus partes íntimas!

Aunque resulte incómodo, cuando un perro olfatea las partes íntimas de una persona, lo hace por pura biología. Según la etóloga Bonnie Beaver, los perros detectan feromonas a través del órgano de Jacobson, y esta área concentra mucha información química sobre nuestro estado emocional, hormonal y de salud.