En zonas de los páramos de Nariño como Puerres, Cumbal o Chiles, campesinos han documentado la aparición de lagunas temporales. Un fenómeno ligado al ciclo hídrico de los ecosistemas altoandinos
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En las montañas de Nariño, donde el páramo regula el agua y sostiene la vida, algunos cuerpos de agua emergen solo durante ciertas temporadas del año. No son lagos permanentes ni están señalizados en mapas oficiales. Se trata de humedales efímeros, que aparecen tras lluvias prolongadas y desaparecen en época seca.
Estos espejos de agua temporales son conocidos por habitantes de veredas de Puerres, Chiles, Cumbal y Tangua, que los llaman “charcos grandes”, “lagunitas” o “aguas que vienen y se van”.
¿Por qué se forman?
Según expertos en gestión ambiental, el fenómeno está relacionado con la estructura del suelo de páramo. Las zonas altas están cubiertas por turberas y vegetación densa que actúa como esponja, reteniendo agua. En temporada de lluvias, el exceso de humedad se acumula en depresiones del terreno, formando lagunas temporales.
Estas pueden durar desde algunas semanas hasta varios meses, dependiendo de la intensidad de las lluvias. Luego el agua se infiltra o evapora, y el terreno vuelve a secarse.
¿Cuáles son?
Aunque la mayoría no tienen nombre oficial, existen algunos casos documentados que presentan fluctuaciones visibles durante el año:
Laguna de la Bolsa o Laguna de Cumbal: Ubicada a 3.440 metros sobre el nivel del mar, en la falda del volcán Cumbal. Su tamaño varía significativamente entre temporada seca y lluviosa, aunque no desaparece por completo. Lagunas El Galpón 1 y 2 (Puerres): Cuerpos de agua poco conocidos, cuyas dimensiones cambian notablemente. En algunos años, en época de verano, el lecho queda seco. Humedales sin nombre en Obonuco y Chiles: En sectores como El Encano y veredas altas de Tangua, se reporta la formación de lagos temporales tras fuertes lluvias. Son conocidos solo por comunidades locales y no figuran en inventarios oficiales.
¿Se pueden visitar?
Sí, pero bajo ciertas condiciones:
Temporada recomendada: abril-mayo y octubre-noviembre, cuando las lluvias alimentan el páramo. Cómo llegar: desde Pasto se puede tomar la vía hacia Puerres, Chiles o Cumbal. Luego se accede por caminos rurales o trochas de montaña. Se recomienda vehículo 4x4 o transporte comunitario. Acompañamiento: es clave ir con guía local o líderes comunitarios. Algunos de estos lugares son sagrados o tienen restricciones ambientales.
Estos espejos de agua efímeros son fundamentales para el equilibrio hídrico del sur de Nariño. Aunque invisibles en época seca, contribuyen a la recarga de acuíferos y son hábitat temporal para anfibios, aves acuáticas y especies endémicas.
Sin embargo, al no estar oficialmente registrados como humedales permanentes, no gozan de protección ambiental específica. Esto los hace vulnerables frente al pastoreo intensivo, la expansión agrícola y el cambio climático.
En varias veredas, los campesinos asocian estas lagunas con señales de la tierra. “Si el charco viene grande, hay buena cosecha”, afirman en sectores de Cumbal. En otros, se habla de “lagos que respiran” o “aguas que avisan cuando el páramo está vivo”.
Este conocimiento oral, transmitido por generaciones, se suma a la urgencia de proteger estos espacios desde una mirada ambiental, pero también cultural.
Fuentes: Corponariño. Instituto Humboldt. Repositorio UDENAR.
Realizado por: Leidy Lisbeth Pascuaza Barco