Sobrevivió a punta de la ingesta de animales marinos.

Noticias Internacionales.

Lo que parecía una jornada rutinaria de pesca en las costas peruanas terminó convirtiéndose en una odisea de 95 días de supervivencia extrema. Máximo Napa Castro un experimentado pescador de 42 años, fue rescatado por una patrulla pesquera ecuatoriana a 1,126 kilómetros de la costa peruana, tras haber soportado más de tres meses a la deriva en altamar, sin agua potable y alimentándose de lo que el océano le ofrecía.

Vea: Viajar a Egipto puede ser más barato de lo que crees: una colombiana cuenta su experiencia

Un naufragio inesperado

El 10 de diciembre del año pasado, Napa Castro zarpó desde Marcona, Ica, en el norte de Perú, a bordo de su pequeña embarcación artesanal. Sin embargo, una falla en el motor y fuertes corrientes marinas lo alejaron rápidamente de la costa. Sin radio ni medios para pedir auxilio, el pescador quedó atrapado en una pesadilla que pondría a prueba su resistencia y voluntad de vivir.

“Los primeros días intenté remar con lo que tenía, pero la corriente era demasiado fuerte”, relató Napa Castro desde un hospital en Guayaquil, Ecuador, donde se recupera de una severa deshidratación y desnutrición extrema.

Cucarachas, aves y tortugas: la dieta de la desesperación

A medida que pasaban los días y las provisiones se agotaban, Napa Castro tuvo que recurrir a métodos extremos para mantenerse con vida. En su embarcación infestada de insectos, comenzó a alimentarse de cucarachas, ricas en proteínas, según explicó. También logró atrapar aves marinas que se posaban en su bote, estrangulándolas con sus propias manos antes de comerlas crudas.

“Una vez vi una tortuga marina flotando cerca, y supe que era mi oportunidad”, contó con la voz aún débil. Napa Castro aprendió a beber la sangre del animal y a consumir su carne cruda para mantenerse hidratado.

La agonía de la espera y el milagro del rescate

Los días se convirtieron en semanas y luego en meses. La piel del pescador se cubrió de heridas por la exposición constante al sol y la sal del mar. Bebía agua de lluvia cuando podía, y cuando no, su única opción era su propia orina.

El 14 de marzo, cuando la esperanza parecía desvanecerse, una embarcación pesquera ecuatoriana avistó su pequeño bote a la deriva. Los tripulantes quedaron atónitos al encontrar a Napa Castro en un estado crítico, con la piel curtida por el sol, los labios agrietados y el cuerpo visiblemente demacrado.

Un regreso a la vida

Tras ser rescatado, el pescador fue trasladado de urgencia a un hospital en Ecuador, donde los médicos confirmaron su deshidratación extrema y un cuadro severo de desnutrición. A pesar de su crítico estado, Napa Castro ha mostrado una sorprendente recuperación y ahora espera reunirse con su familia en Perú.

“Pensé que iba a morir allá afuera”, dijo con lágrimas en los ojos. “Pero nunca dejé de luchar”.

Las autoridades peruanas han iniciado gestiones para su repatriación, mientras su historia de supervivencia ha comenzado a recorrer el mundo como un testimonio del espíritu inquebrantable del ser humano frente a la adversidad.

El caso de Máximo Napa Castro hizo recordar al del salvadoreño Salvador Alvarenga, un hombre que pasó 438 días perdido en una barca diminuta en el Pacífico fabricada en fibra de vidrio y 7,3 metros de eslora. Su historia de supervivencia se conoció en 2013 cuando contó que gracias a que comió pájaros y pescados logró permanecer con vida.

Le puede interesar:

https://tubarco.news/el-misterioso-viaje-de-maria-camila-diaz-la-colombiana-desaparecida-en-mexico-dijo-que-se-iba-a-trabajar-en-un-restaurante/