Más de 19 muertos y cientos de heridos dejó la crisis política más intensa de su historia reciente.
Noticias Internacionales.
Nepal atravesó una de las crisis políticas más intensas de su historia reciente tras el intento del gobierno de bloquear redes sociales como Facebook, X (antes Twitter), Instagram, YouTube y WhatsApp. La medida, implementada el 4 de septiembre, respondía a una nueva ley que exige a estas plataformas registrarse oficialmente en el país, establecer oficinas locales y contar con mecanismos para recibir quejas. El incumplimiento de estas condiciones desencadenó el bloqueo, dejando a millones de usuarios desconectados.
El descontento ciudadano no tardó en hacerse visible. Jóvenes de todo el país, autodenominados como parte del movimiento “Gen Z”, se volcaron a las calles para protestar no solo contra la censura digital, sino también contra problemas estructurales como la corrupción, el desempleo y la desigualdad. Las manifestaciones, que comenzaron de forma pacífica, escalaron rápidamente en intensidad debido a la falta de diálogo por parte del gobierno.
La respuesta de las fuerzas de seguridad fue duramente criticada tanto a nivel nacional como internacional. Se utilizaron balas de goma, gases lacrimógenos y en varios casos, munición real. Los enfrentamientos dejaron al menos 19 muertos y más de 100 heridos. El ejército fue desplegado en varias ciudades, se impusieron toques de queda y se reportaron actos de violencia, vandalismo y arrestos masivos.
Frente a la presión popular, el gobierno se vio forzado a revertir su postura. El 9 de septiembre, el bloqueo fue levantado y se anunció la creación de una comisión para investigar los abusos cometidos durante la represión. Además, se ofreció atención médica gratuita para los heridos y compensaciones económicas para las familias de las víctimas. Sin embargo, las tensiones sociales persisten, y muchos exigen cambios estructurales más profundos.
Acá, un informe de TuBarco:
El primer ministro K.P. Sharma Oli presentó su renuncia en medio del escándalo, aunque permanecerá como figura interina hasta que se forme un nuevo gobierno. Para muchos, su salida marca el fin de una era, pero también deja un vacío de liderazgo en un momento especialmente crítico para Nepal, que se prepara para graduarse de la categoría de país menos desarrollado ante la ONU.
Este episodio expuso no solo el descontento de una generación cansada de la desigualdad, sino también las vulnerabilidades digitales de Nepal. Además del bloqueo voluntario, el país enfrenta posibles cortes totales de internet por falta de pagos a proveedores extranjeros. En un mundo cada vez más interconectado, la crisis nepalí muestra cómo el control digital puede convertirse en el detonante de revueltas políticas de gran escala.
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