“Esto no se aguanta más”, advierten.
Noticias Colombia.
En el barrio Vallegrande, exactamente en la calle 82 con carrera 20A, se vive una situación crítica que combina abandono, desinformación y negligencia. Varios de los antiguos chuts de basura —estructuras construidas para contener residuos— se han derrumbado, generando una emergencia ambiental y sanitaria que afecta la calidad de vida de cientos de habitantes.
Uno de los chuts que aún se mantiene en pie, ubicado junto al parque, está a punto de colapsar. Ante este riesgo, personas no identificadas retiraron los contenedores del interior y los colocaron a un lado del parque, dejando el espacio expuesto y desprotegido. Desde entonces, el lugar ha sido usado como un punto de disposición informal de todo tipo de desechos: bolsas de basura, colchones, muebles viejos, electrodomésticos, escombros y demás elementos que deberían ser gestionados de forma controlada.
Una situación que se sale de control
La problemática no termina allí. Habitantes de calle, en busca de reciclaje, abren las bolsas y riegan los residuos por calles y zonas verdes. Esto ha provocado la proliferación de insectos, roedores, malos olores y contaminación visual, afectando especialmente a niños, adultos mayores y personas con problemas respiratorios.
El parque, que debería ser un espacio para el descanso y la recreación, hoy está cercado por basura.
Llamado a la comunidad y a las autoridades
Desde la comunidad se hace un llamado urgente a los vecinos para que:
Respeten los días estipulados para la recolección de residuos por parte de Veolia. No entreguen la basura a personas que hacen “el favor” por unas monedas, ya que muchas veces estos residuos terminan arrojados en cualquier lugar. Utilicen los canales oficiales para la recolección de residuos voluminosos como colchones, electrodomésticos o muebles.
También se exige la presencia inmediata de las autoridades competentes:
Veolia, como empresa responsable del servicio. Junta de Acción Comunal del barrio Vallegrande. Presidencia del sector y entes de control local.
El barrio necesita soluciones estructurales: reposición de los contenedores, campañas de cultura ciudadana, control del espacio público y vigilancia sobre el manejo indebido de residuos.
“¡No aguantamos más!”
La denuncia es clara: la comunidad de Vallegrande está cansada del abandono. No se trata solo de basura: se trata de salud, dignidad y convivencia.
Los vecinos piden respeto, atención y respuesta institucional inmediata.