Hoy, desde Cali, Johan Gallego lidera FUCOLTA, una fundación que acompaña a personas con tartamudez y busca visibilizar una realidad poco hablada en Colombia.
Noticias Cali.
En Colombia, la tartamudez suele pasar desapercibida. Sin embargo, afecta a niños, jóvenes y adultos de manera permanente o pasajera. Para Johan Gallego, no fue un tema ajeno: fue una experiencia personal que marcó su vida desde la adolescencia.
Con el paso del tiempo entendió que el problema no era su voz, sino el desconocimiento que existe alrededor de la tartamudez. Esa certeza lo llevó a estudiar Fonoaudiología y a investigar cómo otros países abordan el tema.
Así nació FUCOLTA, la Fundación Colombiana de la Tartamudez, que desde hace cinco años ofrece acompañamiento, formación y espacios de sensibilización. El trabajo se realiza desde un lugar poco convencional: el garaje de su casa, en Villacolombia, donde Johan atiende tanto a quienes pueden pagar como a quienes no.
Su labor ha trascendido fronteras y lo ha llevado a compartir su experiencia en escenarios internacionales. Aun así, insiste en que su objetivo no es el protagonismo, sino abrir conversaciones necesarias y derribar estigmas.
Desde Cali, Johan Gallego continúa demostrando que la tartamudez no es un límite, sino una historia que también puede transformarse en servicio.