Un gato, apodado en redes como el “narcomichi”, fue rescatado por las autoridades penitenciarias de Costa Rica luego de ser sorprendido con drogas amarradas a su cuerpo.
Noticia Internacional.
Las autoridades en Costa Rica atendieron un inusual caso de contrabando: un gato blanco llevaba dos tipos de droga adheridos a su lomo y fue interceptado antes de ingresar a la prisión.
Lea también:
Perro antinarcóticos descubrió cargamento de droga camuflado en cajas de ropa, en Nariño
Un gato, apodado en redes como el “narcomichi”, fue rescatado por las autoridades penitenciarias de Costa Rica luego de ser sorprendido con drogas amarradas a su cuerpo.
El felino, que deambulaba por una zona boscosa cercana a la cárcel de Pococí, transportaba en su lomo 235 gramos de marihuana y 67 gramos de crack, supuestamente destinados a internos del penal.
Foto tomadas de video Noticias Telemundo Foto tomadas de video Noticias Telemundo
El insólito hecho ocurrió el pasado 6 de Mayo en horas de la noche, cuando un oficial del centro penitenciario detectó al animal en movimiento cerca del perímetro.
Al acercarse, los guardias notaron que el gato tenía paquetes adheridos con cinta, lo que motivó un operativo para interceptarlo y asegurar la sustancia.
Tras el decomiso, el Servicio Nacional de Salud Animal (SENASA) asumió el cuidado del felino, retirando cuidadosamente las cintas para no causarle daños y brindándole atención veterinaria.
No es el único caso en Costa Rica
Las autoridades no descartan que una banda criminal, posiblemente con operaciones dentro y fuera de la prisión, haya entrenado al animal para evadir controles.
Para el 2018 en el Centro Penitenciario la Reforma, guardas interceptaron un gato con mariguana y dos telefónos celulares, dos años después en dos cárceles del país se repitió la misa historia.
Actualmente, para este caso puntual el Ministerio de Justicia y Paz anunció que se reforzará la seguridad en los alrededores de los centros penitenciarios, con especial vigilancia sobre animales callejeros.
El “narcomichi” ya está a salvo, pero su historia reabre el debate sobre los métodos insólitos que algunos grupos utilizan para burlar la seguridad en las cárceles.