La avioneta HK-641 se estrelló minutos después de despegar.

Noticias Colombia.

La tragedia aérea ocurrida este lunes 10 de noviembre en el departamento de Vaupés no solo dejó la pérdida de una avioneta incinerada, sino también el profundo dolor por la muerte de tres funcionarios de la Registraduría Nacional del Estado Civil que, hasta sus últimos minutos, trabajaban por garantizar la participación ciudadana en los rincones más apartados del país.

Se trata de Gabriel Gómez Sánchez, José Misael Silva Bernal y Nadia Valentina Valencia Yepes, quienes viajaban a bordo de la aeronave HK-641 de la empresa Nativa Air cuando esta se precipitó a tierra poco después de despegar del área no municipalizada de Bocoa.

La misión que cumplían era parte de la jornada de inscripción de ciudadanos en los puestos de votación de zonas rurales del Vaupés, una labor que exige desplazamientos complejos por aire y río debido a las difíciles condiciones geográficas de la región.

De acuerdo con la Registraduría, los tres funcionarios pertenecían a la Delegación Departamental del Vaupés y eran reconocidos por su compromiso con las comunidades indígenas y rurales del suroriente colombiano. Habían recorrido durante días varios corregimientos, orientando a los habitantes sobre el proceso de inscripción y garantizando que el derecho al voto llegara incluso a los territorios más alejados del país.

Gabriel Gómez Sánchez, descrito por sus compañeros como un servidor alegre y disciplinado, tenía una larga trayectoria dentro de la entidad. Su experiencia en zonas de difícil acceso lo convirtió en un referente de entrega institucional.

José Misael Silva Bernal, por su parte, era un hombre sereno y respetado, con un profundo sentido de responsabilidad. Quienes lo conocieron destacan su compromiso con el servicio público y su disposición constante para ayudar.

Nadia Valentina Valencia Yepes, la más joven del grupo, representaba una nueva generación de funcionarios con vocación social. Apasionada por el trabajo comunitario, solía expresar que su labor era “hacer visible a quienes no siempre son escuchados”. Su muerte ha generado especial conmoción entre sus compañeros en la Registraduría.

Dolor institucional y humano

El registrador nacional, Hernán Penagos, lamentó profundamente la pérdida de los tres funcionarios:

“Ellos cumplían con su deber, garantizando la democracia en regiones apartadas. Su compromiso nos honra y deja una huella imborrable en nuestra institución”.

Las autoridades aeronáuticas investigan las causas del siniestro, que también cobró la vida del piloto de la aeronave, aún no identificado públicamente. Lo que sí se sabe es que el avión perdió contacto con la torre apenas dos minutos después de despegar, dejando tras de sí un vacío profundo y tres nombres que hoy se recuerdan con respeto y gratitud.

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