Cómo un habitante en condición de calle venció esa vida y hoy está a un paso de cumplir su meta universitaria.
Noticias Cali.
Freddy Pérez, un caleño con una historia marcada por el dolor, la caída y la redención, es un ejemplo viviente de cómo los sueños, la fe y el esfuerzo pueden transformar vidas.
Su trayecto comenzó en las calles, enredado en el oscuro laberinto de las drogas y el abandono, pero lo llevó, años después, a las aulas de la Universidad Cooperativa de Colombia, donde hoy está a punto de graduarse como psicólogo.
Esta es su historia, un testimonio de esperanza y superación personal.
Un niño atrapado en la oscuridad
Desde los diecinueve años, Freddy empezó a consumir sustancias psicoactivas. Lo que comenzó como una curiosidad de juventud se convirtió en una cadena que lo arrastró a un abismo de dependencia y autodestrucción.
"Toqué todos los fondos: las drogas, las cárceles, los hospitales y la calle", recuerda con una voz que mezcla tristeza y valentía. Por años, Freddy vivió como habitante en condición de calle, atrapado en una espiral de sufrimiento que parecía no tener salida.
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Pero incluso en sus momentos más oscuros, Freddy sentía una chispa de esperanza.
"Había algo en mí que me decía que yo no era esa persona, que no había nacido para ese destino", confiesa. Esa chispa fue el motor que, años más tarde, lo impulsaría a cambiar radicalmente su vida.
El momento de la transformación
La noche que cambió todo comenzó como cualquier otra en su vida en la calle, pero terminó marcando el inicio de su renacimiento. Freddy enfrentó una situación de crisis extrema: "Me iban a matar. Le pedí a Dios con toda mi alma que me ayudara, que quería salir de las drogas".
Esa experiencia, que Freddy describe como "sobrenatural", transformó su manera de pensar. Por primera vez, sintió no solo el deseo de vivir, sino también la convicción de que podía lograrlo.
Wilson Suaza, un amigo incondicional, fue pieza clave en este proceso. Cuando nadie más creía en Freddy, Wilson le dio su apoyo. "Dormí en la calle frente a su casa, y al día siguiente me llevó a una fundación", relata Freddy.
Ese acto de fe y amor marcó el inicio de su rehabilitación.
Del dolor a la acción
Tras un año en la fundación, Freddy no solo logró recuperarse sino que se convirtió en líder. Su deseo de ayudar a otros lo llevó a formarse como consejero en adicciones y operador de comunidades terapéuticas.
Pero Freddy quería más. "Me di cuenta de que necesitaba una teoría, un profesionalismo para respaldar mi trabajo. Por eso decidí estudiar psicología", explica.
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Hoy, Freddy está a punto de graduarse. Durante los últimos años, ha combinado sus estudios con su trabajo en la Fundación Propósito Integral para la Sociedad, que fundó hace ocho años.
Desde allí, ha brindado apoyo a personas que, como él, han tocado fondo pero desean transformar sus vidas.
El poder de soñar y actuar
Freddy es un testimonio de que los sueños, cuando se acompañan de acción, pueden hacerse realidad. "Siempre soñé con estar en la universidad, pero lo veía muy lejano. Sin embargo, lo visualicé, lo trabajé, y aquí estoy", dice con orgullo.
Pronto, Freddy se graduará como psicólogo y continuará ayudando a quienes enfrentan las mismas luchas que él superó. Su mensaje para quienes se encuentran en situaciones difíciles es claro: "Nunca dejen de soñar. Con Dios y esfuerzo, todo es posible".