Linux se convierte en la base del nuevo ecosistema estatal.
Noticias Internacionales.
Durante años, un mismo sistema operativo ha acompañado la rutina digital de millones de personas en el mundo. En oficinas, instituciones y hogares, su uso se volvió casi automático, al punto de consolidarse como la base de la mayoría de procesos informáticos.
Sin embargo, ese dominio también empezó a encender alertas. En varios países surgió la preocupación por la alta dependencia de una sola tecnología, especialmente cuando se trata de manejar información sensible o infraestructura estatal.
Francia decidió no quedarse en el debate. El gobierno puso sobre la mesa una transformación que busca cambiar de fondo la forma en que opera su ecosistema digital.
Francia migrará a otros sistemas operativos
La estrategia contempla reemplazar progresivamente Windows por sistemas basados en Linux dentro de las entidades públicas. Se trata de una transición que no solo apunta a lo técnico, sino también a lo estratégico.
Cada organismo del Estado deberá definir su hoja de ruta para completar este cambio antes de que termine 2026, siguiendo lineamientos impulsados desde la Dirección Interministerial de lo Digital.
El alcance del proyecto es amplio. Incluye desde plataformas de comunicación hasta servicios en la nube, herramientas de seguridad y desarrollos de inteligencia artificial concebidos dentro de Europa.
En paralelo, el gobierno avanza en la creación de un entorno digital propio. Ya se están implementando soluciones internas como sistemas de mensajería segura, videollamadas institucionales y almacenamiento de datos en servidores locales.
Las claves del giro tecnológico francés
Más allá del cambio de sistema operativo, el objetivo principal es reducir la dependencia de grandes compañías tecnológicas extranjeras.
Para las autoridades, utilizar software propietario implica limitar la capacidad de decisión sobre elementos esenciales como el manejo de datos, las actualizaciones o los costos operativos.
En ese contexto, Linux aparece como una alternativa que ofrece mayor control, al permitir modificar y adaptar el software según las necesidades del Estado.
La decisión de Francia se conecta con un panorama más amplio en Europa. En los últimos años, la región ha insistido en fortalecer su soberanía tecnológica y desarrollar soluciones propias.
Aunque la transición plantea retos —como la adaptación de programas diseñados exclusivamente para Windows—, el avance del software de código abierto ha facilitado este tipo de procesos, abriendo la puerta a un cambio que podría replicarse en otros países.





























