La Corte Constitucional permite la libre circulación de marcas en el país.
Noticias Colombia.
La Corte Constitucional ha declarado inexequibles los incisos primero y segundo del artículo 28 de la Ley 1816 de 2016, que permitían a los departamentos suspender permisos para la distribución de aguardiente nacional o extranjero bajo el argumento de proteger la producción local.
Con esta decisión, los consumidores podrán elegir libremente qué marca de aguardiente adquirir, sin importar la región en la que se encuentren.
Libre competencia y elección del consumidor
El alto tribunal consideró que la medida vulneraba principios constitucionales fundamentales, como la libre competencia y la libertad de elección del consumidor, contemplados en los artículos 78, 333 y 336 de la Constitución.
Según el fallo, la norma eliminada restringía injustificadamente el derecho de los ciudadanos a acceder a diferentes productos, limitando la oferta a las licoreras departamentales.
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Si bien la legislación permite cierto grado de regulación en la comercialización de productos, la Corte enfatizó que una prohibición total distorsionaba el mercado y favorecía a actores específicos en detrimento de la competitividad.
Esta situación fue denunciada por varios abogados y expertos en derecho económico, quienes argumentaron que el sistema anterior generaba desventajas para los productores de otras regiones.
Impacto en la industria licorera
Esta decisión tiene implicaciones directas para las licoreras de ocho departamentos que producen aguardiente bajo un esquema monopolístico: Antioquia, Boyacá, Caldas, Cauca, Cundinamarca, Santander, Tolima y Valle del Cauca. Además, afecta a otros siete departamentos que operan a través de contratos con terceros, como Caquetá, Chocó, Huila, Magdalena, Meta, Nariño y Putumayo.
Las empresas licoreras ahora enfrentarán un entorno más competitivo, en el que deberán mejorar sus estrategias comerciales para atraer consumidores.
Expertos consideran que esta apertura podría impulsar innovaciones en los productos, así como una reducción en los precios derivada de la mayor oferta disponible.
Historia del monopolio licorero
El monopolio de los licores en Colombia tiene raíces coloniales y se formalizó en la Constitución de 1991, que permitió a los departamentos ejercer control sobre la producción y distribución de aguardiente.
Bajo este sistema, 24 departamentos podían otorgar permisos de distribución con una vigencia de diez años, renovables, lo que en la práctica restringía la libre circulación del licor.
El director de la Federación Nacional de Departamentos, Didier Tavera, ha defendido este modelo, argumentando que los ingresos generados por el monopolio son esenciales para financiar sectores como la salud y la educación.
Actualmente, el 51% de estas rentas se destina a estos rubros, con un 37% específico para salud y el resto para el deporte.
El caso del Aguardiente Amarillo de Manzanares
Uno de los desencadenantes de esta decisión fue la prohibición impuesta al aguardiente Amarillo de Manzanares en Cundinamarca y otras regiones.
Durante años, esta bebida producida por la Industria Licorera de Caldas estuvo restringida en el 67% del territorio colombiano. La Dirección de Rentas de Cundinamarca bloqueó su comercialización, argumentando que afectaba la producción local.
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Con la decisión de la Corte, el aguardiente Amarillo podrá venderse en cualquier departamento del país. Para la Licorera de Caldas, este fallo representa una victoria histórica que pone fin a años de restricciones artificiales en el mercado.
Reacciones y futuro del mercado licorero
El fallo ha generado reacciones encontradas. Mientras que sectores a favor de la libre competencia lo celebran como un avance para los derechos de los consumidores, algunos gobernadores y representantes de las licoreras departamentales han expresado preocupación por la pérdida de ingresos que podría afectar los presupuestos destinados a salud y educación.
El impacto real de esta decisión se verá en los próximos meses, cuando las marcas de aguardiente comiencen a expandir su distribución y los consumidores tengan acceso a una mayor variedad de productos.
Por ahora, lo que queda claro es que la libre competencia se ha impuesto sobre el modelo monopolístico, marcando un cambio significativo en la industria licorera colombiana.
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