No fue una familia. Fueron dos. Las familias Hernández y Moreno, acompañadas por sus inseparables mascotas Panda y York, son las protagonistas de una historia que comenzó como un juego de fin de año y terminó convirtiéndose en un fenómeno viral que cruzó fronteras.
Noticias Cali.
Construyeron un avión de cartón como agüero de Año Nuevo, sin imaginar que ese juego familiar terminaría llevándolos a volar en redes sociales y a inspirar a miles con una historia de unión, creatividad y sueños compartidos.
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Todo empezó el 24 de diciembre, cuando los menores de la casa lanzaron una pregunta sencilla pero poderosa: “¿Por qué no hacemos algo diferente este 31?” Durante años, la tradición había sido la misma: salir a dar vueltas con maletas como agüero de viajes. Esta vez querían ir más allá. Pensaron en banderas, en símbolos, hasta que la idea tomó forma literalmente, construir un avión.
La misión arrancó cuando una de las tías encontró las cajas de una nevera y una lavadora. Cartón en mano, creatividad al máximo y un solo objetivo: hacer algo juntos. Durante cuatro días, entre risas, recortes y pegante, las dos familias levantaron un avión de cartón inspirado en Avianca. No buscaban likes ni viralidad; buscaban unión. Y la lograron.
La noche del 31 de diciembre, a la medianoche exacta, salieron al parqueadero de su unidad residencial. Ese espacio común se transformó en su “aeropuerto”. Allí, bajo la mirada curiosa de los vecinos, despegaron los sueños: el avión de cartón rodó, la familia abordó y la magia ocurrió.
Una de ellas grabó el momento y decidió subir el video a redes, etiquetando a Avianca como un gesto espontáneo, casi anecdótico.
Pero la etiqueta hizo lo suyo. El video voló. Se compartió por toda Colombia y luego por el mundo. Mensajes, reacciones, sonrisas ajenas que se sumaban a la propia. Y entonces llegó lo impensable: la aerolínea respondió con un reto.
Presentarse el 6 de enero en el Aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón, con ganas de volar y listos para una sorpresa.
Las familias aceptaron sin dudar. En medio de la emoción, recibieron al Equipo de TuBarco en Cali y a su director, Wilson Barco, a quien le contaron la experiencia completa. Agradecieron cada mensaje, cada imagen, cada palabra que les enviaron personas que no conocían pero que, dicen, “les alegraron la vida”. “Los amamos”, repitieron, con la misma sinceridad con la que construyeron su avión.
Ahora, cuentan los días para el 6 de enero. No saben cuál será la sorpresa, pero sí tienen algo claro: irán juntos a donde sea. Porque si algo les enseñó este avión de cartón es que no se necesita despegar del suelo para aprender a volar. A veces basta con una idea, una familia unida y el valor de hacer algo diferente.
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