La doble calzada Buga–Buenaventura, uno de los proyectos 5G más importantes del Valle del Cauca, no solo busca mejorar la conectividad entre el centro del país y el puerto del Pacífico.

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La doble calzada Buga–Buenaventura, uno de los proyectos 5G más importantes del Valle del Cauca, no solo busca mejorar la conectividad entre el centro del país y el puerto del Pacífico.

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También se ha convertido en un referente nacional de compensación ambiental y restauración ecológica, gracias a la siembra de más de 10.200 árboles nativos en el Valle del Cauca.

Un compromiso real con el medio ambiente

Según explicó Miguel Ángel Acosta, gerente del Camino Unión Vial del Pacífico, la siembra masiva forma parte de una estrategia ambiental que acompaña cada fase constructiva de la obra.

“Queremos demostrar que es posible construir infraestructura cuidando el entorno. Los más de 10.000 árboles que plantaremos son prueba de ello”, destacó Acosta.

La iniciativa se desarrolla en conjunto con la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC), que aprobó la adquisición de 53 hectáreas destinadas exclusivamente a compensación ambiental en la zona de influencia del proyecto.

Reforestación con especies nativas y viveros locales

Para la siembra, se seleccionaron especies nativas y ancestrales del Valle, como ceibas, samanes y guaduales, cultivadas en cinco viveros locales especializados. Este trabajo involucra directamente a las comunidades rurales, que aportan su conocimiento sobre el manejo de las especies y su adaptación al entorno.

“Trabajamos con viveros de la región para garantizar que los árboles sembrados sean parte del ecosistema y tengan una alta tasa de supervivencia”, agregó el gerente.

Las jornadas de plantación comenzaron entre octubre y noviembre, priorizando áreas cercanas a la Laguna de Sonso y sectores intervenidos por la ampliación de la vía. Esta estrategia busca reducir el impacto ambiental generado por la construcción y restaurar los corredores ecológicos afectados.

Diseño vial con enfoque ambiental

El rediseño de la doble calzada permitió reducir en un 30% la afectación sobre especies arbóreas, gracias a la optimización del separador central y la protección de zonas boscosas sensibles. Este tipo de decisiones técnicas reafirman que la ingeniería y la sostenibilidad pueden coexistir.

Además de la siembra, se realizan obras hidráulicas que contribuyen a la gestión del agua en temporadas de lluvia, evitando inundaciones como las registradas en 2022. De esta manera, la infraestructura vial también cumple una función de contención y protección ambiental.

Participación comunitaria y educación ambiental

El proceso de siembra no solo tiene un objetivo ecológico, sino también social y educativo.

Las Juntas de Acción Comunal y organizaciones ambientales del Valle participan en la plantación, el mantenimiento y el monitoreo de los nuevos árboles.Esta participación fortalece el sentido de pertenencia y promueve una cultura ambiental sostenible en las comunidades cercanas.

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