En las noches, la sala de una casa en el barrio Cristóbal Colón se convierte en un sitio de entrenanimiento de kung fu, allí llegan hasta de barrios vecinos.
Noticias Cali.
Olga y Juliana Reina Betancourt son madre e hija, quienes decidieron ayudar a otras mujeres; niños y adolescentes a través del Kung Fu, abrieron en la sala de su casa una escuela y reciben no solo a vecinos, sino a habitantes de otras comunidades. "Fue creada para darle oportunidad a muchos chicos que se la pasaban en la calle", pero su historia ya es conocida, y han llegado muchas más personas.
"Empecé acompañando a mis hijos y me enamoré de esta práctica", dice Olga, tecnóloga en sistemas, especialista en seguridad de base de datos que dedica horas de su vida y presta su casa para que sus vecinos puedan practicar esta disciplina.
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Allí llegan mujeres, no importa la edad, y la disciplina que implica a muchos "nos ha cambiado la vida".
Cristóbal Colón carece de escenarios deportivos, el único está en la calle 23 con carrera 39, de resto no hay más espacios ni tampoco tienen programas comunitarios. Fueron Armando y su hijo David Bustillo, quienes encontraron esta alentadora historia de buena vecindad y buena voluntad. Ellos hacen parte de la Escuela de Periodismo Ciudadano de TuBarco y Compromiso Valle.
A esta vivienda, llegan historias; una madre con su hija que hacen el largo recorrido desde el Distrito, un joven con autismo que hoy es más abierto a interactuar, mujeres de avanzada edad que buscan compañerismo y apoyo. Esta casa se ha convertido en un ejemplo de convivencia.