El sueño del vestido de novia se convirtió en una trampa para varias jóvenes.
Noticias Internacionales.
En pleno corazón del Centro Histórico de la Ciudad de México, sobre la emblemática calle República de Chile, lo que debería ser uno de los momentos más felices en la vida de una mujer se transformó en una trampa perfectamente calculada. Durante meses, un hombre señalado por comerciantes y víctimas como "el estafador de novias" engañó a jóvenes del interior del país que llegaban ilusionadas a probarse vestidos de novia, dejándolas sin pertenencias, sin dinero para regresar a casa y, según sus testimonios, expuestas a extorsión y amenazas de muerte.
Renato, nombre con el que se identificaba este sujeto mayor de 30 años, desarrolló un método meticuloso que combinaba manipulación psicológica con tecnología. Su estrategia comenzaba en redes sociales, donde, de acuerdo con las denuncias, contactaba a mujeres jóvenes del interior de la República bajo diversos pretextos: ofertas laborales, propuestas sentimentales o incluso acuerdos como "sugar baby" prometiendo hasta 20,000 pesos mensuales.
Una vez ganada su confianza, las citaba en la Ciudad de México y las llevaba a tiendas de vestidos de novia en la llamada “calle de las novias”. Los comerciantes lo describen como alguien que "entraba como si fuera dueño del mundo", con conocimientos aparentes sobre telas y diseños, portando sombrero, gafas, botas negras, joyas y un maletín que completaban su imagen de supuesto empresario exitoso, presuntamente dueño de una concesionaria de autos.
Del robo al chantaje: la verdadera dimensión del crimen
El momento crítico llegaba en el probador. Mientras la víctima se probaba el vestido, el estafador pedía su teléfono celular con el pretexto de tener problemas de batería o comunicación y, en cuestión de segundos, desaparecía con el dispositivo, dejando a la mujer atrapada en la tienda, sin recursos y en crisis nerviosa.
"Una de ellas entró en una crisis nerviosa. En algún momento le pagamos el Uber. Otro punto que nos llamó la atención es que no querían que se enterara su familia que estaba en una tienda probándose un vestido de novia", relataron los comerciantes afectados.
Pero el robo era solo el comienzo. Con el celular en su poder, Renato presuntamente accedía a fotografías íntimas, contactos, información bancaria y redes sociales. Luego comenzaba la verdadera pesadilla: "Me amenazaron de muerte. También me dijeron que iban a filtrar todas mis fotos en mi dirección, que sabían en qué gym iba y que me iba a ir muy mal", declaró una de las víctimas en entrevistas con medios de comunicación.
Una de las revelaciones más perturbadoras del caso fue el motivo que algunas víctimas atribuyen a estas estafas. Según sus testimonios, el sujeto confesaba tener una "fantasía sexual" relacionada con vestidos de novia o de quinceañera. Esta obsesión, combinada con sus amenazas de estar vinculado al narcotráfico —incluso mostraba una supuesta marca de bala en la cabeza—, mantenía a las víctimas paralizadas por el miedo, la vergüenza y el temor al juicio social.
La captura y la frustración del sistema
Después de documentar al menos nueve casos, los comerciantes de la calle República de Chile se organizaron. Durante seis meses vigilaron al estafador, aprendieron sus patrones y finalmente, en diciembre de 2024, coordinaron su detención con la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México.
Sin embargo, la justicia volvió a fallar a las víctimas, coinciden comerciantes y abogadas consultadas. En marzo de 2025, un juez determinó que el acusado podría enfrentar su proceso en libertad condicional, con la restricción de no acercarse a la calle República de Chile y a la única víctima cuya denuncia prosperó. El resto de las afectadas, la mayoría residentes fuera de la Ciudad de México, no pudieron o no se atrevieron a denunciar formalmente.
"Pues se acaba de saber que está suelto, entonces tengo un poco de miedo", confesó una de las comerciantes. Los vendedores temen que el estafador simplemente haya cambiado de zona o incluso de estado, repitiendo su patrón depredador con nuevas víctimas que desconocen su historial.
Este caso expone no solo la vulnerabilidad de las mujeres ante agresores que explotan sus sueños e ilusiones, sino también las graves deficiencias del sistema de justicia mexicano para proteger a las víctimas de delitos cibernéticos, extorsión y violencia de género. Mientras el hombre identificado por comerciantes como "el estafador de novias" permanezca en libertad condicional y sin una sentencia firme, especialistas advierten que ninguna mujer que busque su vestido de ensueño en esta zona comercial puede sentirse completamente segura.
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