Ante los antecedentes de una buena relación, la familia de la psicóloga Adriana, nunca sospechó de su cuñado, hasta conocer su versión.
Noticias Colombia.
Después de veinte días de búsqueda, el CTI halló el cuerpo de la psicóloga Adriana Pinzón, en bolsas en una zona boscosa de Zipaquirá, y por ahora, el único capturado es su cuñado Jhonatan Torres, esposo de una de las hermanas, quien sería el homicida pero la Fiscalía no descarta otras capturas.
Hasta ahora, para la familia Pinzón, el descanso es que terminan con la agonía de no saber que le había pasado a su ser querido. Sin embargo, en medio de toda la tragedia, siguen sin saber ¿por qué?, "él es el único que tiene la respuesta de por qué lo hizo", lamentó la hermana de la víctima.
"De confianza" y querido en la familia
Los Pinzón, lo consideraban como y "un hijo" nunca sospecharon de él, hasta conocer su versión. Las inconsistencias en sus declaraciones y los videos escabrosos de seguridad en el conjunto residencial donde vía su cuñada, bastaron para que la justicia posara los ojos en Torres.
Tras cinco días de investigación, Jhonatan Torres fue señalado por la Fiscalía de desaparición forzada y homicidio agravado. A pesar de todo, aún queda la incógnita sobre cuáles fueron las razones por las que llevaron a Torres a asesinarla e intentar desaparecer su cuerpo. "Para nosotros es muy difícil y es una de las tantas respuestas que buscamos y que necesitamos encontrar", dijo Sandra Pinzón. Hace cinco años, Torres comenzó su relación con Pilar, la menor de las tres hermanas Pinzón. Vivieron por un tiempo en la casa del padres de las hermanas, ya que se encontraba solo a raíz de la muerte de su esposa y madre de sus hijas. De acuerdo a las declaraciones de Sandra (la hermana mayor), ellos se conocieron en el trabajo, en una veterinaria de Chía. "Debo decir que mi hermana es veterinaria, él técnico. Lo cierto es que tenían una relación y nosotros lo acogimos en la familia", aclaró.
En poco tiempo, el cuñado, se ganó la confianza de la familia, tanto que llegó a ser considerado por su suegro, como "el hijo que nunca tuvo". Salían y compartían pasatiempos como la pesca, el hobbie favorito de su suegro. Aseguran que al saber la noticia, quedaron "completamente impactados". "Es una cosa de locos. Una familia nunca espera algo así, menos de alguien a quien se le abrieron las puertas del hogar. Uno nunca se imagina que alguien de la familia esté relacionado con algo como una desaparición", le dijo al periódico EL TIEMPO.
El cuñado 'desconocido'
Tras conocerse quién sería el asesino de Adriana, han salido a la luz detalles oscuros de su pasado. Su defensor, Jimmy Narváez, le reveló al periódico, parte de su pasado como "miembro activo de la Policía y que allí se desempeñó como explosivista y francotirador".
“Él trabajó en zonas rojas, vio morir a muchas personas y mató a otras más. No creo que su estado de salud sea bueno. Creo que habrá que hacerle un examen psicológico en el proceso”, dijo Narváez.
No obstante, Torres intentó llevar una vida normal con su esposa y su hijo, pero, según lo mencionado por su abogado, la relación se fue deteriorando.
Luego, siguió su vida y trabajó en el área veterinaria, donde conoció a Pilar, y a luego a su cuñada la psicóloga Adriana, con quien también "se llevaba muy bien". Sandra Pinzón, reveló a El Espectador, su hermana no había respondido llamadas y mensajes, pero que al prinicipio no sospeharon porque "ella siempre mientras estaba ocupada o trabajando no contestaba, después se comunicaba". Sin embargo, cuando su cuándo les dijo que él la había visto para la venta del carro, les pareció sospechoso, "no sabíamos que ella iba a venderlo". Torres alcanzó a llvear el carro de la psicóloga Adriana a una compra venta. Ahora, está en un taller bajo custodia de la Fiscalía. https://www.youtube.com/watch?v=gMUAopAwvnU