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La deportista Yulimar Rojas contó con nostalgia como era su estilo de vida antes de convertirse en campeona olímpica
Por medio de las redes sociales, la atleta venezolana Yulimar Rojas, autora de un récord mundial estratosférico en el triple salto en Juegos Olímpicos de Tokio compartió con sus seguidores cómo fueron sus orígenes antes de convertirse en record mundial. La campeona Yulimar Rojas quiso recordar cómo vivió su infancia y todo lo que ha tenido que luchar para llegar a ser oro olímpico. Fue así, que a través de sus redes sociales compartió una fotografía en la que se observa el interior del rancho en el que vivía cuando tenía 16 años. “Mis medallas estaban colgadas en las vigas del techo que nos protegía cuando llovía. Este era el ranchito del cual ya les he hablado bastante”, cuenta Yulimar. Añade que Eran ocho personas. “¿Ven el piso? Ahí era mi hogar. Vivíamos apretados pero felices. Siempre felices”, dijo. Explica que cuando mira todo esto le embarga la nostalgia y también el sentimiento de superación. “Nostalgia porque son recuerdos que me han hecho basarme en ellos para llegar hasta aquí”, añade la deportista.
Explicó que es hermoso transportarse años atrás y recordar lo bonito que es luchar por superar todas las adversidades. “Gracias a todos por ser parte de este camino”, agregó. En la actualidad, con 25 años y una imponente estatura de 1,92 metros, la atleta venezolana ha logrado hacer historia tras batir el récord olímpico y mundial.
Y es que desde hace 6 años se encuentra entrenando en Guadalajara (España) bajo la dirección del cubano Iván Pedroso, cuya escuela ha alcanzado en Tokio un gran éxito al situarla en el podio olímpico. Prometió "un gran espectáculo" en la final y cumplió al pie de la letra su promesa. Instalada en los 15 metros a modo de campamento base, la caraqueña llevaba dos años coqueteando con el récord mundial, hasta que lo ha roto en la ocasión más señalada, los Juegos Olímpicos. Era la única del mundo que había superado esa barrera en el último ciclo olímpico, hasta que también lo hizo, en esta final de Tokio.