El religioso, reconocido por su papel en el 'Laboratorio de Paz' en Buenaventura, asumirá una diócesis marcada por retos climáticos y sociales.

Noticias Colombia.

La Diócesis de Montería inicia una nueva etapa. El papa León XIV designó como obispo a Rubén Darío Jaramillo Montoya, quien hasta ahora lideraba la Diócesis de Buenaventura y era una de las voces más visibles en procesos de diálogo y reconciliación en el país.

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El nombramiento se produce tras el traslado de Ramón Alberto Rolón a la Diócesis de Chiquinquirá el 6 de julio de 2025. Desde entonces, Montería permanecía bajo la orientación del administrador apostólico, monseñor Farly Giovanni Gil, obispo de Montelíbano.

La llegada de Jaramillo Montoya no pasa inadvertida. Durante su ministerio en Buenaventura asumió el liderazgo en un territorio afectado por violencia urbana y presencia de estructuras armadas, donde promovió espacios de diálogo para proteger a la población civil.

Entre sus iniciativas destacó el denominado “Laboratorio de Paz”, una apuesta pastoral que buscó frenar la violencia y fortalecer el tejido social en medio de un contexto complejo para el principal puerto del Pacífico colombiano.

Reconocimiento por su trabajo en reconciliación

Su labor trascendió el ámbito estrictamente eclesial. En octubre de 2025 recibió el Premio Barakah, otorgado por la Cámara de Comercio de Bogotá y Valladolid, que reconoce a líderes que construyen puentes entre posiciones contrarias. El obispo afirmó entonces que asumía el galardón como un impulso para continuar trabajando por la reconciliación.

Nacido el 15 de agosto de 1966 en Santa Rosa de Cabal, Risaralda, realizó estudios de filosofía y teología en el Seminario Mayor María Inmaculada de Pereira y fue ordenado sacerdote en 1992. Es licenciado en Educación Religiosa y cuenta con especialización en Gerencia de Instituciones de Educación Superior.

En 2017, el papa Francisco lo nombró obispo de Buenaventura, donde recibió la ordenación episcopal y tomó posesión canónica ese mismo año. Desde entonces consolidó un perfil pastoral centrado en la paz y el acompañamiento a comunidades vulnerables.

Ahora asumirá el gobierno pastoral en Montería, una diócesis que enfrenta emergencias climáticas, afectaciones en zonas rurales y problemáticas asociadas al conflicto armado. La Conferencia Episcopal de Colombia considera que su experiencia puede impulsar procesos de evangelización y promoción social enfocados en la reconciliación y la esperanza para el departamento de Córdoba.

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