cultivos ilícitos Tibú
Según los campesinos, el accionar de los militares era de corte "forzado y violento" para erradicar cultivos ilícitos e incumple Acuerdos de Paz. Ni Soldados ni campesinos se han podido mover de la zona.

Según los campesinos, el accionar de los militares era de corte «forzado y violento» para erradicar cultivos ilícitos e incumple Acuerdos de Paz. Ni Soldados ni campesinos se han podido mover de la zona.

Noticias Colombia.

Las declaraciones del Brigadier General Omar Sepúlveda sobre un posible «secuestro» de más de 180 soldados en Norte de Santander contrastan con las denuncias por parte de líderes cocaleros y asociaciones campesinas, además de la Defensoría del Pueblo.

Desde el 22 de octubre las fuerzas armadas llegaron a la Vereda la Vigilancia, Tibú, con el fin de realizar las actividades de erradicación manual y forzada de los cultivos de coca.

Nadie se mueve

Sin embargo, la comunidad campesina decidió declararse en «asentamiento campesino», debido a las presuntas acciones de «erradicación forzada y violenta».

Señalan que esto incumple lo mencionado en el punto 4 de los Acuerdos de Paz, «sobre la sustitución voluntaria».

cultivos ilícitos Tibú
Militares y campesinos están confinados en zona rural de Tibú, nadie se mueve.

Esta decisión fue revelada a través de un comunicado emitido el 27 de octubre por la Asociación Campesina del Catatumbo, ASCAMCAT y la Coordinadora de Cultivadores de Coca, Amapola y Marihuana, COCCAM.

De acuerdo al líder social, John Saravia Bueno, en sus redes sociales ha manifestado su rechazo ante las declaraciones del Brigadier Sepúlveda, y pidió no estigmatizar a su población.

En diferentes medios, líderes campesinos han dicho que los cultivos ilícitos, son casi la única opción económica, entre otras cosas, porque estas son zonas con poco apoyo institucional, se erradican matas de coca «pero no ofrecen otras alternativas».

Advierten que si se erradica una hectarea, vuelven a sembrar «porque es lo único que hay para hacer acá» y que se puede vender.

Además, señalan que no hacen parte de redes de narcotráfico ni grupos armados, «sembramos y vendemos, acá no preguntamos quién y para qué está comprando la hoja de coca». Entre otras cosas, porque no hay quién les garantice seguridad si por ejemplo, se niegan a vender a alguna banda criminal.

Algunos cuestionamientos llegan para señalar a estas comunidades, y cuestionarlas por no enfrentarse así a grupos armados, desde esta zona rural golpeada duramente por el conflicto armado piden no generar estigmatización.

Están todos en una cancha 

Los militares permanecen en la zona, pues la orden es que deben ejecutar las tareas de erradicación.

Allí están incluso, con perros antinarcóticos. Aunque están armados, no están autorizados para abrir fuego.

Sin agresiones, campesinos no dejaron a los soldados erradicar las matas de coca, y los militares también agredieron a los manifestantes.

Los campesinos piden una mensa de diálogo para buscar una salida negociada a la situación y que el Gobierno Nacional asuma compromisos «cumplibles».

Esta situación, de cientos de campesinos y 180 soldados confirnados en una cancha, ninguno sin moverse ni ceder, los pone en riesgo a todos. El Ejército está evaluando la situación.

 

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